VALE MÁS LA UNIDAD QUE LA DIVISIÓN ÉTNICA

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Pues vaya argüende que protagonizaron varios integrantes de las etnias nayaritas frente a las instalaciones del Instituto Nacional para los Pueblos Indígenas (INPI), aquí en la capital de Nayarit; unos apoyando a un dirigente impuesto al parecer desde el centro del país y otros en contra de esa imposición, tal vez sin tomar en cuenta ambos grupos antagónicos aquello tan efectivo de “divide y vencerás”.

Sin embargo, todo podría redundar en como dijo cierta vez un clásico nayarita de que todo viene a redundar en un problema de pesos y centavos, porque tal vez en el fondo del asunto está el presupuesto que se le otorga a dicho instituto y de cómo se manejan esos recursos; ahí podría estar el meollo del asunto.

Si estas etnias o al menos una parte de ellas admiten que, como dicen algunos de ellos, siguen permitiendo que manos mestizas estén metidas en este asunto con la posibilidad de que sea única y exclusivamente para llevar agua a su molino político, las divisiones entre estas etnias continuarán durante un largo tiempo.

Lo que debería de preocuparle a los integrantes de estos grupos autóctonos es la unidad, pues estando divididos son más fáciles de manipular, por lo que se intuye que de seguir con estos problemas lo único que podría pasar es que se les recorten o quiten de una vez y para siempre los recursos que reciben de la federación, tal y como se ha documentado con las estancias infantiles y las Organizaciones no Gubernamentales, desapareciendo el INPI, para que los recursos les lleguen personalmente a cada uno de los que lo necesitan.

¿Pero por qué necesitan recursos si se supone que son naciones ancestrales independientes que ya estaban aquí antes de que se diera el mestizaje?

Así que si en verdad no quieren seguir siendo avasallados por los mestizos, deberían de independizarse de una buena vez y para siempre, porque se ha documentado por infinidad de analistas que al ser ayudadas las etnias indígenas del país, los gobiernos que los han ayudado se sienten con la plenitud de estar por encima de ellos y “tratarlos como niños”; esto se ha dicho y afirmado muchas veces; aparte de ser desplazados de sus lugares ancestrales de origen y, precisamente a causar divisiones entre las mismas etnias autóctonas ya sea por motivos religiosos o conflictos de tierras, pero todo con el fin de que los mestizos se apropien de los recursos naturales de sus territorios y hasta con el fin de entregar esos bastos terrenos indígenas al capital extranjero. Esto se ha documentado que ha ocurrido sobre todo en el estado de Chiapas, y también en Chihuahua y otras partes del país, en donde muchos grupos indígenas ya no están en sus ancestrales territorios por haber sido desplazados a la fuerza o haciéndolo entre ellos mismos al dividirlos precisamente mediante premios o amenazas tanto de mestizos como de extranjeros.
Hoy en día, como se dio a entender en este problema en Nayarit, las etnias pelean la dirigencia de una dependencia gubernamental por un dirigente impuesto, alegando una de las partes que esto va en contra de sus “usos y costumbres”, algo muy recurrente que utilizan muchas etnias del país solamente cuando les conviene, porque esos usos y costumbres en realidad ya no existen por más que los quieran hacer resaltar debido a que esto quedó desfasado, desvirtuado desde que aceptaron y adoptaron tener nombres y apellidos españoles y al revolver su creencia religiosa con la que trajeron de allende la Mar océano los españoles; así que esos usos y costumbres desaparecieron en la práctica desde ese momento en que aceptaron la sumisión a los mestizos entregándose a sus dictados antes que seguir con sus verdaderas tradiciones ancestrales y de usos y costumbres.

Y si bien claman y reclaman el respeto hacia esos usos y costumbres que ya quedó nada más en algo recurrente, pues entonces que dejen de seguir siendo manipulados mediante estas instituciones gubernamentales que en el fondo solo fueron creadas para tenerlos controlados de alguna forma; pero como mexicanos que somos los mestizos, obviamente que todo programa para los pueblos originarios se tenía que descomponer, posiblemente al ser contaminados los dirigentes indígenas con el pensamiento y obra de muchos mestizos que se han mezclado entre las etnias para ver qué provecho les sacan.

Así que sin pensarlo dos veces, les convendría más y mejor la unidad a estas etnias nayaritas que seguir divididos, porque seguirán siendo pisoteados por manos mestizas con fines aviesos nomás.

Sea pues. Vale.