TODOS CONTRA EL CÁRTEL JALISCO

SEGURIDAD Y DEFENSA
Carlos Ramírez


Los especialistas en seguridad parece que respiraron un poco tranquilos con estas semanas de coronavirus porque la crisis de seguridad entrará en una zona de distensiones. Sin embargo, quedó en el aire la cacería de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del activísimo Cártel Jalisco Nueva Generación.

La ofensiva contra este capo se inició casi sobre los tiempos políticos de inicio de la pandemia de coronavirus y dejó ver las intenciones estadunidenses de meterse en la seguridad mexicana con recompensa de 10 millones de dólares y reveló el aumento del personal de la DEA en México no sólo para atrapar a El Mencho, sino para tomar el control de la estrategia de seguridad y de negociación con los cárteles mexicanos.

El CJNG entró hace poco tiempo en una dinámica de expansión territorial y de ampliación de actividades. Ha querido ocupar los espacios dejados por la sentencia contra Joaquín El Chapo Guzmán Loera, aunque hasta ahora lo ha podido frenar el padrino Ismael El Mayo Zambada, a cargo del grupo de El Chapo.

Si la ofensiva de los EE. UU. da resultado y atrapan a El Mencho, México entrará en una nueva narcoguerra que afectaría los indicios de negociación de la paz que había llevado con lentitud la estrategia lopezobradorista de seguridad. Los datos que se tienen de El Mencho revelan un tipo duro, criminal, sin limitaciones, agresivo y ambicioso.

El problema que tiene el gobierno de los EE. UU. con los cárteles mexicanos no se agota en el hecho de que son responsables del tráfico de drogas, sino que ya han tomado el control del mercado de venta al menudeo en condados estadunidenses; es decir, se han constituido en bandas criminales que fueron desplazando, por la mala, a los vendedores locales. Por tanto, células del CJNG están funcionando en miles de zonas de venta de drogas a los 35 millones de consumidores. Esa penetración comercial ha derivado en alianzas de narcos mexicanos con las pandillas locales.

Los expedientes judiciales de los dirigentes del CJNG muestran una nueva forma de liderazgo violento y de capacidad de armamento superior a los policiacos. A través de la violencia el cártel se ha fortalecido en cuando menos veinte estados de México y ha mostrado una capacidad alta de letalidad por las armas que ha comprado de contrabando.

Algunas pistas revelan que El Mencho no se dejará atrapar, que tiene capacidad de fuego, que los militares mexicanos no lo tienen como prioridad y que los estadunidenses podrían aumentar la violencia en calles y carreteras si se acercan demasiado a El Mencho.

En la opinión pública mexicana no hay mucha información sobre El Mencho porque su círculo interno es muy duro, sólido e infranqueable. La apuesta oficial mexicana radica en dejar de perseguirlo para que su alocada expansión violenta lo enfrente con grupos locales que no quieren perder sus territorios. El Mencho es una jefatura aislada, autosuficiente, y su círculo no representa un estado mayor, sino tan solo personas dedicadas a proteger a su jefe.

La persecución contra El Mencho está relacionada con el arresto hasta en tres ocasiones de su hijo Rubén Oseguera González y su reciente extradición a los EE. UU. La entrega de quien era el número 2 del CJNG fue el principio del fin de El Mencho. En los EE. UU. culpan a esa expansión del cártel de la ruptura de los equilibrios de mercado de la droga.

LEY DE LA OMERTÁ
A pesar de haber creado en poco tiempo una estructura criminal poderosa e intimidante, El Mencho carece de bibliografía: no existe ningún libro sobre el Cártel Jalisco Nueva Generación, sino tan solo algunos ensayos académicos de interpretación de sus funciones. Su vida no ha estado llena de incidentes como El Chapo, ni de leyendas urbanas. En los EE. UU. lo ven como la punta de la hebra de lo que pudiera constituir una forma de narcoterrorismo o violencia intimidante vía actos explosivos. Asimismo, se le vincula con asesinato de funcionarios estatales de justicia.

La orden de captura de El Mencho se ha ligado con otro grupo criminal asociado, el llamado Los Cuinis, una organización empresarial que ha impulsado la expansión internacional del CJNG. Se trata, además, de una estructura de negocios para lavado de dinero que ha sido ya señalada por los EE. UU. como organización criminal transnacional.

El gobierno mexicano no ha lanzado una gran ofensiva contra el CJNG porque ha captado información de inteligencia de que habría una repuesta violenta en cuando menos quince estados donde el cártel mantiene el dominio y posee grupos armados con superioridad sobre los policías.

La presión estadunidense contra El Mencho ha obligado a las oficinas de inteligencia y seguridad nacional de México a abrir un expediente de persecución contra El Mencho, aunque, al parecer, sin ganas de atraparlo.

ZONA ZERO
–En Guanajuato los grupos criminales siguen sin control, mientras la autoridad estatal se niega a pactar acuerdos con la autoridad federal. La persecución contra José Antonio Yépez Ortiz, El Marro, ha distorsionado los equilibrios locales. Pero nuevas informaciones revelan que algunos grupos criminales se han desprendido de los grandes cárteles y operan como sicarios asesinando a sueldo a adversarios.

–La violencia criminal en Ciudad de México entrará en un impasse por las restricciones de circulación de personas por las infecciones de coronavirus. Sin embargo, no significa que se haya retomado el control de la inseguridad.

–Las cifras de inseguridad de febrero mostraron una baja en ciertos delitos contra los ciudadanos, pero algunos analistas creen que han sido producto de la pandemia de coronavirus. La disminución de la actividad productiva de marzo a junio, cuando menos, ayudará a bajar algunas cifras, aunque analistas creen que aumentarán los robos a casas y a negocios aunque sigan cerrados. En realidad, el hampa nunca descansa.

El autor es director del Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.