San Pedro Lagunillas, Radiografía de un municipio próspero y con futuro

Antonio Siordia Carrazco

San Pedro Lagunillas, según los historiadores, fue un pueblo habitado en aquel entonces por indígenas que se llamaba “Ximochoque” y que, posteriormente, con la llegada de los españoles se le nombró San Pedro de Las Lagunillas en honor al primer Conde de Miravalles, Don Pedro Alonso Dávalos, de quien por cierto todavía hay descendientes y también a las lagunillas (que eran dos y ahora solo una), que había cerca del poblado.

San Pedro Lagunillas es un pueblo tranquilo, gran productor de maíz, sorgo y caña de azúcar. Quien visite su cabecera municipal lo puede hacer por la carretera de cuota Chapalilla-Compostela y vivirá una estancia agradable a la orilla de su laguna, donde por cierto hay varios establecimientos que ofrecen como platillo principal “mojarra tilapia” con preparación especial que ha dado fama en allende las fronteras, tal como lo fue hace muchos años el pescado blanco hasta antes de su extinción.

En este lugar el visitante disfruta el clima templado y vive también una experiencia agradable al subir a la “Mesa de Los Ocotes” y caminar entre los pinares, donde además de aspirar el olor a ocote y trementina, se escucha el silbar de los pinos, como si éstos entonaran una melodía con sonidos intermitentes de acuerdo al viento. Después de esto, regresar y sentarse en una banca a la sombra de los Terebintos plantados a un costado del Palacio Municipal, donde ponerse a platicar con los adultos mayores de este pueblo es abrevar historia y conocimiento; en general, su gente es amistosa y participativa.

San Pedro Lagunillas destaca también por su Judea que festejan en Semana Santa desde hace más de 100 años y también por sus tradicionales “Topaderas”, que son realizadas durante las fiestas patrias de septiembre.

Con todo esto, seguramente que el visitante regrese gustosamente a este lugar, donde nació y vivió Bibiano Dávalos, militar de gran renombre en los hechos históricos del siglo pasado y que en su honor la plaza de Los Terebintos lleva su nombre.

COMUNIDADES QUE COMPONEN EL MUNICIPIO DE SAN PEDRO LAGUNILLAS
Amado Nervo, pueblo situado al sur de este municipio, antes Hacienda de San José del Conde y que ahora lleva el nombre del ilustre poeta nayarita. Se puede llegar por el camino, partiendo de Tetitlán o de Carrillo Puerto o por el entronque que hay a la altura del kilómetro 15 de la carretera de cuota Chapalilla-Compostela. En esta localidad destaca, entre otras cosas, el edificio de la hacienda en su forma original y que data de más de 300 años.

Este ejido, además de la ganadería, produce maíz, sorgo y en menor importancia otros productos básicos. En el mes de mayo la gente puede saborear las ricas pitayas, guamúchiles, mezquites y los platillos elaborados a base de nopal, sobre todo disfrutar de un día de campo en sus manantiales de aguas termales, los cuales no son aprovechados como debería ser por la falta de atención e infraestructura. Su gente sz amable y amistosa, y se puede compartir con las familias sentados en una banca de su cuidada plaza pública colindante con su Iglesia.

Cerró Pelón, este caserío nace con la construcción de la vía del ferrocarril, allá por 1923, y se ubica al pie del cerro del mismo nombre. Sus habitantes son pocos, pero trabajadores y organizados, pues su comunidad cuenta con obras de beneficio colectivo, como calles empedradas, agua potable, drenaje sanitario, luz, casa comunitaria y un dispensario médico.

Quien visite este pequeño poblado podrá pasar momentos agradables escalando su cerro y desde lo más alto contemplar el esplendoroso panorama de su entorno y muy al oriente el Volcán del Ceboruco. Sus tierras producen maíz, sorgo, frijol, chile, cacahuate, y también se encuentran vetas de piedra caliza, aunque este recurso no se explota actualmente.

Al Cuastecomate, situado al sur de este municipio, se puede acceder por el mismo camino que enlaza con Amado Nervo. Produce maíz, sorgo y otros productos básicos, aunque en menor escala. Quien visite este pueblo y quiera hacer un paseo por el Río Ameca tiene que conseguir un guía y lo llevará hasta las sombreadas playas de dicho cause, donde bajo un frondoso guamúchil podrá saborear un caldillo de cauque o de “mulitas” de río y también de trucha o de carpa frita, ya que la mayoría de su gente se dedica a la pesca. En el mes de mayo se producen pitayas, que comercializan las familias de este lugar para su sustento.

Las Guásimas es un pueblito al oriente del municipio y se ubica al pie del cerro de la Mesa de Los Ocotes, gran productor de maíz, pero en sus tierras se produce todo lo que se quiera cultivar en temporal y también de riego, ya que cuenta con un buen potencial de agua. Quien visite el lugar es para darse un chapuzón en el “ojo de agua”. En el campo es común encontrar guayabos silvestres y, en base a ello, existen huertas donde se cosecha guayaba de calidad. Su gente es muy organizada y trabajadora, pues mantienen limpias sus calles.

Milpillas Bajas, situado al poniente de este municipio, a un lado de la carretera de cuota Chapalilla-Compostela, al igual que el resto de comunidades es un ejido productor de maíz, cacahuate y camote de calidad. Su gente es amistosa, trabajadora y bien organizada. Sus suelos son muy fértiles aunque todos de temporal.

Tequilita, poblado situado al sur del municipio, se puede acceder por la carretera pavimentada entrando por Carrillo Puerto o en su caso por la misma carretera, pero viniendo de San Pedro y conecta con Amado Nervo, Cuastecomate y Tequilita. Esta localidad fue fundada en 1910 por un grupo de familias que eran peones de la hacienda de San José del Conde, pues este predio pertenecía a ésta y en ese tiempo era gran productor de mezcal tequilero; ya como ejido fue y sigue siendo productor de maíz, frijol, calabaza, y en los últimos años ha destacado por surtir de Chile seco a la empresa nayarita Salsa Huichol, por eso donde vean una salsa de esta marca, recuerden a Tequilita.

Es una localidad rica en ruinas arqueológicas, pues caminando y por los campos se encuentran promontorios de piedra de las viviendas y se notan las terrazas que utilizaban los pobladores de esta zona para la agricultura. Por propios y extraños se han extraído infinidad de cerámicas y figuras de barro y entre ellas destaca la que llamaron “Venus de Mesoamérica”, tan hermosa y perfecta que se cree que su escultor se inspiró en sugestivo cerro de “Las Tetillas” para moldearle sus hermosos senos. En el campo se puede encontrar una gran variedad de plantas medicinales, y aunque su gente es amistosa, es poca afecta a los eventos sociales, pero es seguro que quien visite el pueblo de San Pedro Lagunillas o cualquiera de sus comunidades les encantará y les quedaran ganas de volver para conocer Puerta del Río, que se distingue por sus aguas termales y desde luego Tepeltitic, donde podrán disfrutar de su laguna y saborear una rica mojarra tilapia en sus establecimiento ubicados por el malecón, en donde se puede apreciar, además de la laguna, sus cerros cubiertos de encino y pino, lugar que puede servir de inspiración para unos bonitos pensamiento, o incluso para escribir unos versos.

 

0 Comments Join the Conversation →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *