RESISTENCIA Y ACEPTACIÓN HACIA LOS TATUAJES

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

RESISTENCIA Y ACEPTACIÓN HACIA LOS TATUAJES
No se puede negar que el mundo va evolucionando en muchos aspectos, sobre todo en gustos y costumbres, así como en estigmas como lo referente a los tatuajes que hoy en día tienen a las nuevas generaciones absorbidas, y más por los trabajos artísticos que representan algunas pinturas que ahora se lucen con toda naturalidad debido a que tal vez sea una moda que permanecerá ya durante bastante tiempo.

Para muchos de nosotros que nacimos hasta antes de la década de los año 80 del siglo pasado, se nos quedó grabado que el tatuarse era malo, ¿por qué? Pues porque nuestros padres, maestros o cualquiera persona adulta nos advertían que la piel no se rayaba, y que por lo regular la gente que se tatuaba había estado en la cárcel, no toda desde luego, pero sí que de no haber estado presa una persona, si andaba tatuada era para demostrar su rebeldía tanto a sus ancestros como al sistema imperante que en sí, discriminaba todavía más que en nuestros días a quien andaba o estaba tatuado en la piel.

Sin embargo, de pronto comenzaron a aparecer deportistas de todo tipo, así como artistas, actores y actrices mostrando en sus cuerpos sendos tatuajes acompañados de un cierto tipo de promoción por parte de los medios informativos que en ocasiones hasta llegaron a halagar a este tipo de personas que parecía que incitaban a la juventud a tatuarse igual que ellos o más aún. Algo parecido como si se incitara a la gente a tatuarse para saber así quien era sumiso, aceptando auto marcarse como tal y demostrar así subliminalmente que no es un peligro disidente para el sistema del nuevo orden mundial.

Y de hecho, para personajes públicos mostrando estar tatuados en la piel podría o pudo no significar nada por tener o contar tal vez con un estatus económico firme o como los hijos de papi con un futuro asegurado en que no tendrían que buscar trabajo de por vida, pues qué problema podrían tener por tatuarse la piel, ya que precisamente por su posición económica o mediática pueden ser aceptados en todo tiempo y espacio; pero Juan Pueblo ¿qué posibilidades tiene o tendría de lograr un futuro feliz?

Si para una parte de la población, sobre todo de antaño, los tatuajes significan un estigma y para otra parte no tanto, al parecer de aquí en adelante ya será esto de los tatuajes una cosa “normal”, pues para los jóvenes físicos de hoy y que se han tatuado será una cosa de lo más normal que su descendencia también se cubra su cuerpo con dibujos de tinta indeleble; sin embargo, de no contar estas familias con los medios económicos suficientes, y de no forjarse una carrera o profesión o no tener que pertenecer a la economía informal o tener su propio negocio, ¿en qué o para quién irán a trabajar infinidad de gente perteneciente a las hoy nuevas generaciones? Porque también es un hecho de que así como ya se ha impuesto como una moda prácticamente permanente el tatuarse, aun así también seguirá habiendo patrones, empleadores o dueños de empresas y negocios que se resistan a contratar a una persona llena de tatuajes y hasta perforaciones. Y ni como protestar si son sumisos, menos para sus progenitores.

Pero tal vez estas resistencias a aceptar a gente tatuada en algún tipo de trabajo vaya cediendo poco a poco, tal y como ha sucedido en el ejército, pues anteriormente entre los requisitos para enlistarse en las fuerzas armadas, claramente se señalaba a los aspirantes que no deberían tener tatuajes; sin embargo, este requisito ya ha cedido un poco, pues ahora se dice que se aceptan reclutas con tatuajes no visibles, es decir, que no pueda cubrir algún tipo de prenda de vestir.

Me comenta un joven tatuado que en caso de que se le niegue trabajo en alguna parte, de inmediato acudiría a la Comisión de Derechos Humanos, porque tiene entendido de que nadie puede ni debe ser discriminado en ninguna forma por preferencias sexuales, creencias religiosas , raza, color de piel o estatus de apariencia y presencia, eso me dijo este joven; por lo que le respondí que también un empleador tendría todo el derecho de aceptar o no en su empresa o negocio a quien considere de acuerdo a determinado perfil que compagine con su tipo de empresa, por lo que bien podría negarle el trabajo a una persona con tatuajes y hasta perforaciones alegando que esta persona no cubre las expectativas y más porque tiene que atender al público y entre este público, bien podría haber clientes que acepten los tatuajes y otros que no y que por lo mismo ya no vuelvan a ser clientes.

Sea pues. Vale.