POR NO HACER ALTO TOTAL AL LLEGAR A LA VÍAS FÉRREAS

Sergio Mejía Cano

Por enésima vez se atraviesa un vehículo al paso del tren. De acuerdo al portal de internet de “El Sol de Nayarit”, el pasado día 20 de este mes una camioneta le quiso ganar el paso al tren en la avenida Principal, por lo que fue impactada. Y el mismo portal, al día siguiente informa que en las inmediaciones del poblado de Mora, se le atravesó al tren un tráiler con melaza.

Afortunadamente fueron puros daños materiales sin haber desgracias personales, según dicho portal de información; pero lo que sí es que, por lo pronto, los conductores de los citados vehículos automotrices ya les pasaron a perjudicar algunos días a los tripulantes del tren porque ahora con estos nuevos concesionarios, cuando sucede un tipo de esta clase de accidentes, de inmediato las tripulaciones de un tren que se ve involucrado en cualquier tipo de accidente en un crucero público a nivel son interrumpidos en sus labores para que acudan a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), para que se les hagan exámenes psicotrópicos, psicomotrices y de todo tipo que signifiquen antidoping; exámenes que han durado hasta casi 30 días que son los mismos que no trabajan los tripulantes que se vieron involucrados en un accidente ferroviario en un crucero público y, obviamente, sin devengar ningún tipo de salario como garantía de que no están faltando al servicio por cuenta propia, sino mandados por la empresa ferroviaria en contubernio con la SCT.

Ahora con los trenistas y locomotoristas ya sucede prácticamente lo mismo que con los choferes de todo tipo de vehículos automotrices que atropellan o arrollan a una persona a media calle que, sin tener culpa alguna, de todos modos Juan te llamas y mientras son peras o son manzanas, son detenidos aunque la persona atropellada haya sido que con su imprudencia perjudicó a quien va tras un volante manejando simplemente y no buscando a quién atropellar o a ver quién se le pone enfrente.

Anteriormente no era así con los trenistas y locomotoristas, porque al suceder un accidente en un crucero público a nivel, una vez que llegaran tanto las autoridades federales, así como los Servicios Especiales de la empresa ferroviaria, los trenes continuaban su marcha. Y si por algún caso los servicios especiales del ferrocarril se demoraban un poco más que las autoridades y el tren estaba demorando, todos los miembros de la tripulación de un tren podían invocar el artículo 135 de la Ley de Vías Generales de Comunicación (hoy derogado) que decía: “Art. 135.- Si un empleado de una Empresa de Transportes aparece complicado en algún hecho delictuoso, no podrá ser aprehendido desde luego, si con ello trastorna el servicio. Las autoridades se limitarán a dictar las medidas preventivas necesarias para evitar su fuga, entre tanto se le sustituye en el cargo que desempeñe. Las empresas tendrán la obligación de proceder a la substitución del empleado, tan pronto como el servicio lo permita”.
Este artículo fue derogado cuando se formuló la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario, en la que se vació de la Ley de Vías Generales de Comunicación todo lo referente al ferrocarril, lo que implicó que en cierta forma la tripulación de un tren quedara prácticamente desamparada y, por ende, considerándoseles como supuestamente culpables de alguna forma en todo tipo de accidentes ferroviarios. Y supuestamente, porque tal y como le dijo un maquinista recientemente a uno de los médicos que le estaban practicando el examen antidoping después de haberse visto implicado en un accidente en un crucero con un automóvil automotriz; el maquinista le dijo al médico que bien podría ir bien marihuano, ebrio, cristaleado o con cualquier tipo de droga encima, pero jamás iba a tener la culpa al llevarse un vehículo o una persona en un crucero o en el trayecto del tren, porque quien causa un accidente de este tipo es la imprudencia de quien se le atraviesa al tren, así de fácil. Comenta el maquinista que el médico le dijo que él nada más estaba cumpliendo disposiciones y nada más.

Y sí, son disposiciones dictadas por las nuevas mentalidades que no han previsto lo que siempre se ha dicho y es común: el tren no se sale de la vía para dañar gente ni vehículos. Pero esto tampoco lo tienen en cuenta los familiares de quienes resultan lesionados o muertos en un accidente con un tren, ya que por lo regular tienen la firme convicción de que el tren tuvo la culpa de lo que les pasó a sus parientes que se atravesaron imprudentemente al paso del tren.

Sea pues. Vale.