PERIODISTAS DE NAYARIT

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

PERIODISTAS DE NAYARIT
Este martes 14 de mayo me sentí por demás halagado al recibir el obsequio de un libro de manos de su propio autor: el periodista, entrevistador, locutor y presentador de televisión, entre otras virtudes referentes a la comunicación, don Oscar González Bonilla, quien tuvo la amabilidad de entregarme en propia mano el libro “Periodistas de Nayarit”, edición que con tan solo abrirlo en cualquiera de sus páginas me transportó a un viaje al pasado y a descubrir que para los periodistas que se mencionan en dicho libro no todo fue coser y cantar debido a las peripecias por las que tuvieron que pasar al ejercer su profesión.

Y es que este libro se basa precisamente en presentar la entrevista sobre su vida y desempeño de su carrera a cinco de los más destacados periodistas nayaritas, de los que dos de ellos ya se nos adelantaron en el camino eterno. Ellos son por orden de aparición en dicho libro: José González Reyna, más conocido en el mundo periodístico como “Pepe Reyna”, José Rogelio Zúñiga Escobedo, Francisco Javier Ocampo Mondragón (+), conocido por siempre como “Paco Ocampo”, Francisco Cruz Angulo (+) y Emilio Valdez Hernández. Y desde luego resalta la similitud entre estos comunicadores que tanto aportaron a la sociedad nayarita, es que empezaron su carrera desde abajo, si es que se pudiera decir así, ya que nada del trabajo referente al periodismo se podría considerar como “bajo”; sin embargo, para dar una expectativa del inicio de sus funciones dentro del periodismo, es que tuvieron que hacer méritos para después ejercer con éxito la vocación para la que se sintieron que habían nacido: el periodismo.

Muy ágil este libro porque parece que cada uno de los entrevistados nos llevaran de la mano en el recorrido de su vida y profesión, pues comentan cómo se iniciaron, por todo lo que tuvieron que pasar desde regaños y amagos de perder su trabajo si no daban el ancho, etcétera. Apasionante es descubrir que dificultades no les faltaron nunca, pero que gracias a su arrojo, valor al tener que reportear algún acontecimiento y después darlo a conocer con el consabido temor de si no molestaría a alguien el ser sinceros al referir algún tipo de noticia, ya que entre otras coincidencias entre estos personajes entrevistados por don Oscar González Bonilla, resalta el hecho de que en algún momento sufrieron algún tipo de represión por su honestidad al escribir, describir y narrar con veracidad lo que habían contemplado y hacer partícipe de ello a la opinión pública; obviamente que también a lo largo del desempeño de su profesión tuvieron momentos de gozo y dicha por la satisfacción de lo apasionante de su carrera de informar y muchas de las veces formar opinión entre la ciudadanía respecto a sus puntos de vista plasmados en la prensa escrita y desde luego en la radio y la televisión.

Pero también el autor de este libro, Oscar González Bonilla, es digno de elogio por lo bien llevado de las entrevistas a estos destacados comunicadores y porque desde luego González Bonilla ha tenido una destacada carrera en los medios de comunicación, por lo que ha recibido premios a su brillante labor periodística que inició allá por 1973 en periódico Diario del Pacífico, integrándose en 1980 como fundador de Notisistema-Radio-Tepic, estación de radio especializada en trasmitir programas de noticias. También fue titular del noticiero principal de XHKG trasmitido por el canal 2 local y cadena televisiva en donde llegó a fungir como director de noticieros y a la vez conductor del noticiero estelar nocturno “Al Momento”.

Don Oscar González Bonilla ha sido reportero, por lo que ha estado en varios medios de comunicación con este quehacer periodístico, sin embargo, lo que más le apasiona es la entrevista, labor que le ha proporcionado grandes satisfacciones así como desencantos debido a veces por la actitud de las personas ya contactadas para la entrevista pero que a última hora lo han dejado plantado por equis motivos y circunstancias.

Pero por lo que más parabienes podría haber recibido don Oscar, sería gracias a sus destacados reportajes respecto a aquellos aciagos días 22 y 23 de diciembre de 1988 en que hubo un motín en el Penal Venustiano Carranza en la capital nayarita, y que después se conoció como “El Zorrazo”, debido a un grupo de élite antimotines que llegó del entonces Distrito Federal, supuestamente a calmar los ánimos de los amotinados y que terminó en una enorme matanza. González Bonilla reportó todos estos hechos fehacientemente.

Sea pues. Vale