O TE ALINEAS O TE ALINEAS QUIERAS O NO QUIERAS

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

O TE ALINEAS O TE ALINEAS QUIERAS O NO QUIERAS

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) insiste en que debe haber democracia sindical, y ahora al afirmar que el gobierno que él encabeza no puede destituir a los enquistados líderes sindicales, los agremiados a cualquier sindicato en el país sí lo pueden hacer, en el entendido de la máxima que si ellos los ponen, ellos los pueden quitar.

Esto se dice fácil, porque en la realidad la mayoría de los líderes sindicales actuales y de antes no están ahí por haber sido electos democráticamente por las bases, sino que se han impuesto mediante fraudes electorales o a la mala por medio de amenazas y presiones con grupos de choque, golpeadores que no se tientan el corazón para agredir hasta a personas de la tercera edad, tal y como sucedió en el mes de septiembre a las afueras precisamente de la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México, en que un grupo de corpulentos golpeadores arremetió en contra de jubilados ferroviarios que estaban ahí para exigir que se les haga caso a sus demandas laborales que ya tienen más de 20 años y de las que aún no hay resolución; pero la agresión se dio también porque este grupo de jubilados pedía la destitución del actual secretario general del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM), Víctor Félix Flores Morales, así como que se le investigue por tantas demandas laborales y de orden penal que tiene en su contra pero que por inexplicable razón jurídica han estado durmiendo el sueño de los justos durante esos más de 20 años que precisamente también lleva en el poder sindical el señor Flores Morales.

Víctor Flores se acaba de reelegir hasta el año 2024 a pesar de ya no tener ningún derecho sindical por tener ya más de 80 años de edad y por ser jubilado y porque estatutariamente ya no pertenecer al sindicato que aún encabeza por alguna maquiavélica razón. Porque si bien hasta antes del año 2000 los jubilados ferroviarios podían tener presencia en las asambleas sindicales, no tenían voz ni voto; y después del 2000 que Flores Morales reformó los estatutos sindicales, en esta renovación ya no figuran los jubilados para nada, porque únicamente el STFRM reconoce como sus socios a los trabajadores ferrocarrileros activos, dejando de mencionar a los jubilados que ya ni siquiera pudieron tener presencia.

Así que es una incongruencia que una persona jubilada que de acuerdo a los mismos estatutos sindicales ya no tiene nada que hacer en el sindicato, siga siendo el “líder”; ¿por qué?, pues solamente por la fuerza y desde luego protegido por alguien de muy arriba de la cúpula política y desde luego por él mismo al tener a su alrededor golpeadores que se encargan de hacer entrar en razón a los disidentes o inconformes mediante el consabido o te alineas o te alineas. Y más por la concordancia que se dice existe entre las empresas ferroviarias hoy concesionadas con el STFRM para alinear debidamente a los trabajadores y que marchen tal y como lo requieren tanto las empresas como el sindicato ferroviario, porque en caso de que algún trabajador se queje, la empresa ferroviaria lo despide y el sindicato no lo ayuda para que reingrese a su trabajo, dejando un claro contubernio entre ambas partes en perjuicio de la clase trabajadora.

Así que en las pasadas elecciones para la Secretaría General del STFRM y sus 39 secciones, hubo voces soterradas que reclamaron fraude, pero precisamente esos grupos de choque con que cuenta el actual y reelecto dirigente sindical, disuadió a los inconformes con la amenaza de quedarse sin trabajo, pero los que no se doblegaron, ahora están sin trabajo.

Si AMLO pregona que los mismos agremiados a un sindicato pueden destituir a sus dirigentes sindicales, en el STFRM, ¿cómo hacerle si es una mafia de malhechores quienes están al frente? ¿Cómo enfrentarse ante individuos corpulentos que posiblemente anden hasta armados? Entonces este llamado de AMLO a las clases trabajadoras sindicalizadas de que pueden destituir a sus dirigentes sindicales suena más a utopía que a una realidad; por lo que si bien el actual Gobierno Federal no puede interferir en la destitución de un líder sindical aunque esté reconocido como posible corrupto, al menos sí debería de darles garantías a los trabajadores para que no sean agredidos, intimidados o amenazados mediante la fuerza y violencia, porque lo que sí es un hecho, es que Víctor Flores Morales ya rebasó todos los límites de corrupción habidos y por haber y no es posible que siga tan campante.

Sea pues. Vale.