Tepic, Nayarit. Jueves 9 de Septiembre de 2010.

De Pol?tica... y Cosas Peores

Por Cat?n

2006 / 08 / 10

Por la forma caprichosa en que act?a este se?or, pensar? cualquier doctor que est? tomando otra cosa. ?Qui?nes son los exactos relojeros que sincronizan los sem?foros? Voy en mi coche por la avenida Cuauht?moc, de Monterrey, o por el bulevar Carranza, en mi Saltillo, y conforme avanzo la luz roja del siguiente sem?foro se cambia a verde con euclidiana precisi?n.

El curso de los planetas no me asombra. Me explico el perfecto tr?nsito en las calles del Universo. Eso es cosa de Dios; por tanto muy sencilla. Pero los sem?foros pertenecen al caprichoso mundo de los hombres, ca?tico y an?rquico. Su infalible comp?s, entonces, me pasma y maravilla.

Doy gracias a los art?fices de este prodigio cotidiano que pocos notan y nadie reconoce. Si un d?a los encuentro les pedir? que acompasen los sem?foros de mi vida, tan desacompasados. As? mi camino se volver? armonioso, como el de las esferas celestiales, que cantan y hacen m?sica en su peregrinaje por la infinitud. ?Hasta ma?ana!... Tres formas hay seguras, dicen, de hacerse rico en M?xico: el agio, el plagio y el sufragio. El agio, en efecto, es garant?a de ganancia cierta. Ya no se trata aqu? de aquellos s?rdidos avaros al modo de Dostoiewsky o de Balzac, mujeres y hombres sombr?os que prestaban dinero con usura y al final mor?an asesinados, o con una rata en la boca, en soledad. Se trata de los agiotistas de cuello blanco, institucionalizados, cuyos exorbitantes intereses les rinden cada a?o ganancias de estrat?sfera a costa de las posibilidades de inversi?n y desarrollo del pa?s. El plagio es tambi?n fuente de dinero f?cil, y ahora medio para buscar poder, porque hay quienes plagian personas, y les llaman delincuentes, y otros que secuestran ciudades, y les llaman luchadores sociales. En ese caso est?n los tristemente c?lebres ?maestros? de Oaxaca, que robaron esa joya multicolor, la Guelaguetza, y en ese caso est?n tambi?n los que han plagiado la Ciudad de M?xico y la mantienen como reh?n para obtener sus ilegales pretensiones. Por ?ltimo el sufragio es igualmente camino de riqueza, por las suculentas ?prerrogativas? --nombre m?s exacto no pudieron hallar para estos gajes-- que reciben los partidos pol?ticos, algunos de los cuales son verdaderos negocios familiares, y aun personales, sostenidos contra toda raz?n y toda decencia, flagrantes falsedadades en un pa?s que aspira a la aut?ntica vida democr?tica. Agio, plagio y sufragio: tres modos de hacerse de riqueza en un pa?s de pobres. Y las tres formas las estamos padeciendo en estos d?as... Temo que la anterior perorata haya abatido el ?nimo de la Rep?blica. A fin de restaurarlo narrar? algunos cuentos de vario humor y sana picard?a... Dos ancianitas, Maureen y Claireen, platicaban en el porche de una casa de retiro en Miami Beach. Pregunta Maureen: ??No te pones nerviosa algunas veces??. Responde Claireen: ?S?. Hay d?as que me acometen sentimientos de ansiedad?. Inquiere Maureen: ??Qu? haces cuando eso te sucede??. Contesta Claireen: ?Chupo un salvavidas?. Pregunta Maureen: ??Y qui?n te lleva a la playa??. (No le entend?)... Lleg? la hora de cierre. El cantinero despidi? al ?ltimo parroquiano y cerr? luego el local. Apenas lo hab?a hecho cuando escuch? que alguien llamaba a la puerta. La abri? y no vio a nadie. Oy?, sin embargo, una peque?a voz que ven?a de lo bajo. Volvi? la vista al suelo y advirti? con asombro que quien hablaba era un peque?o caracol. ?Quiero una copa? --dice el molusco. ?Ya est? cerrada la cantina --contesta el hombre, que no acert? a hallar otra respuesta. ?Quiero una copa? --repite con mon?tona voz el caracol. ?Le digo que ya cerr?? --vuelve a decir el cantinero. ?Quiero una copa? --renov? su demanda el caracol. No supo ya qu? hacer el cantinero. Para quitarse de encima la monserga le propin? al caracol un tremebundo puntapi? que lo lanz? al otro extremo de la calle. Pas? un a?o. Es decir pasaron 12 meses, cincuenta y dos semanas, trescientos sesenta y cinco d?as, ocho mil setecientas sesenta horas, quinientos veinticinco mil seiscientos minutos... (NOTA: Al autor de esta columna le pagan por palabra). Cierta noche el cantinero, que acababa de cerrar la taberna, oy? que alguien llamaba a la puerta. La abri?. Ah? estaba el caracol. Le dice el caracol al cantinero con la voz tenue de quien acaba de concluir una larga caminata: ??Por qu? hiciste eso, amigo? Lo ?nico que te ped? fue una copa?... Un mexicano y su esposa entraron en una farmacia de MacAllen, Texas. ?Quiero una aspirina? --pide la se?ora. El dependiente trae, rodando, una enorme tableta. ?As? son de grandes las aspirinas aqu? en Texas? --explica. ?Necesito una venda para el tobillo? --solicita la se?ora. El empleado trae una como s?bana enrollada. ?As? son de grandes las vendas aqu? en Texas? --vuelve a decir el tipo. Interviene el esposo de la mujer: ?Vieja: el supositorio mejor c?mpratelo en M?xico?... FIN.



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MATATENA

Aliados de Calderón que militan en el PRD, les hacen el fuchi sus mismos compañeros, cicirisco le faltó a Acosta Naranjo para vendérselo al PAN.

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