Periodico Express de Nayarit
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CON PRECAUCIÓN : El IVA en alimentos

Sergio Mejía Cano.

2012 / 04 / 18

Se supone que los alimentos y medicinas no generan el dichoso Impuesto al Valor Agregado, el fabuloso IVA; sin embargo, ha sido toda una sorpresa tanto para los comensales de “El Pollo Feliz”, como los que acuden ahí a adquirir pollo para llevar descubrir en su nota de compra-venta que les están cargando el IVA. Esto Es para empezar, porque posiblemente en otros lugares de venta de alimentos preparados ya sea para comer ahí como para llevar, también estén cobrando IVA, nada más que a lo mejor muchos ni cuenta nos damos.

¿Habrán legalizado nuestros maravillosos y protectores representantes populares alguna reforma al respecto, bajo la mesa y sin darlo a conocer a la opinión pública? Porque “El Pollo Feliz” no se va a aventar un trompo a la uña de este pelo así nada más porque sí, ya que si no está autorizado –aún- el cobro del IVA en alimentos entonces no tienen por qué cobrarlo debido a que se entiende que el pollo frito o crudo o como sea la forma en que se adquiera está considerado como alimento; digo. A menos que ya no sea considerado así por la forma en que son criados los pollos hoy en día en las granjas avícolas, en donde los engordan en un dos por tres con productos químicos inflándolos de tal manera que a los pocos días de nacidos los pollos ya están listos para el “consumo” humano; y que por lo mismo, quizá no tengan los nutrientes necesarios requeridos por el organismo que los ingiere y de ahí que ya no se considere alimento, sino algo que llevar a la boca, nada más, sin ninguna propiedad alimenticia, de ahí que ya no se considere un alimento por lo que se tiene que cobrar IVA como si se compraran un par de zapatos u otra cosa que sí causa impuesto.

Pasada la sorpresa, hay quien dice que el IVA que cobra El Pollo Feliz es por el servicio de restaurante; sin embargo, hasta hace poco tiempo no lo cobraba y ahora sí, ¿por qué de pronto y sin decir agua va? Obvio que alguna explicación al respecto tiene qué haber o tal vez sea la punta de lanza para poco a poco cobrar IVA en todo tipo de alimentos y después en los medicamentos también, y lo malo de esto es que ya una vez implantados dichos impuestos a alimentos y medicinas será muy difícil quitarlos, pues ya tenemos el ejemplo de la tenencia vehicular que aparentemente fue implementado dizque únicamente para sostener los gastos de las olimpiadas de 1968 en nuestro país y sigue tan campante.

Si el cobro de IVA en alimentos todavía no se autoriza, las autoridades correspondientes deben de abocarse a investigar el porqué El Pollo Feliz ya lo está cobrando; y no nada más en la venta de pollo lo cobra, sino hasta en las quesadillas. Aunque posiblemente pongan de pretexto que el maíz con que se elaboran las tortillas es transgénico y que por contar con genes de otras especies vivientes es porque ya causan impuesto, porque al dejar de ser el maíz un producto natural y pasar a ser artificial ya se considera como un producto fabricado que genera impuesto. Igual podrán decir del queso que en muchos de los casos se trata de imitaciones, de queso “tipo” asadero o de cualquier otra clase, elaborados con productos más químicos que naturales, pues se sabe que muchos quesos ya no tienen ni un gramo de cuajo, sino que se fabrican con pastillas químicas y en vez de leche se utiliza grasa hidrogenada, esto según expertos en la materia, sabe si sea verdad, pero con la química tan avanzada hoy en día todo podría ser posible y que muchos de los productos que consumimos como alimentos ya no lo sean en su totalidad; y que por ser productos fabricados artificialmente sea motivo de que causen cobro de IVA.

Y a propósito de la engorda de pollos, quién sabe con qué los engordarán, porque resulta que un conocido cayó gravemente enfermo del estómago después de las fiestas decembrinas; tuvo que ser hospitalizado, pues no le hallaban qué tenía. Cuando vieron los médicos los resultados de los análisis que le hicieron descubrieron que le había hecho daño pescado echado a perder. Mi conocido le dijo al personal médico que lo atendía que no le gustaba el pescado para nada, que lo único que había comido tanto en la noche buena como en la noche vieja había sido pollo. Una de las enfermeras le dijo que ahí estaba el meollo del asunto, ya que tenía conocimiento que en las granjas alimentaban a los pollos en crecimiento con harina de pescado también.

Muchos no nos damos cuenta al pagar una cuenta de alimentos, por lo que no nos enteramos si nos cobraron IVA velada o abiertamente.