Cualquier presidente puede emitir un decreto desconociendo al SNTE, ordenar al Secretario de Hacienda que ya no retenga las cuotas sindicales y de un día para otro le puede quitar 180 millones de pesos que entran mensualmente a las arcas del sindicato, afirma el prestigiado doctor en Educación Carlos Ornelas
2008 / 06 / 30
Tepic, Nayarit/Junio 29.- La reforma educativa se ha convertido para políticos, docentes y estudiantes en un embrollo que tiene rostro de mujer, se dice que de los más desagradables.
Desde diferentes ángulos políticos, educadores, servidores públicos y otros intentan dar luces a este problema que daña a la educación en México sin encontrar la solución a la gran interrogante: cómo elevar la calidad de la educación en México sin tener que, forzosamente, caer en la polémica figura de Elba Esther Gordillo y su avanzado plan “colonizador” con posiciones políticas y dominio en sectores como la SEP y el ISSSTE?.
Actualmente en México, el promedio de escolaridad en mayores de 15 años es cercano a los ocho años; el rezago educativo es muy grande: alrededor de 32 millones de adultos no terminaron la primaria y hay aproximadamente 6 millones de analfabetas.
El pasado fin de semana, el doctor en Educación Carlos Ornelas, investigador y estudioso de la materia, autor de cuatro libros de lectura obligada en universitarios, y columnista de Excelsior, dictó una conferencia dirigida a profesores del área de Ciencia de la Comunicación de la UAN con el tema “Federalismo Educativo, SNTE y centralismo; previo al taller-conferencia concedió esta entrevista exclusiva para Express.
Carlos Ornelas es catedrático de la UAM_ Xochimilco y fue colaborador de Manuel Bartlett en la SEP; su obra más conocida y consultadas es “El sistema Educativo Mexicano, la transición de fin de siglo, editorial FCE.
¿Es posible la reforma Educativa con un SNTE a cuestas?
--Es posible, y de hecho es lo que está planteando el Gobierno de Felipe Calderón. Lo que es de dudar es que tenga consecuencias positivas para la calidad de la educación, porque está el SNTE de por medio.
Por una parte, efectivamente, hay avances en cuestiones de eficiencia, pero son muy caros. El financiamiento a la educación ha crecido en términos reales más del 100% de 1990 a la fecha; es cierto que se abatido la deserción, la reprobación es menor y en consecuencia hay más egresados en todos los niveles. Pero la cuestión de la calidad es lo que nos deja mucho que desear, eso nos lo dicen todas las comparaciones internacionales.
El SNTE es el peor escollo para mejorar la calidad de la Educación, porque ha colonizado las estructuras del Gobierno de educación básica, todos son “cuadros” leales al SNTE, no son de las autoridades.
--¿Tiene Secuestrado el SNTE a la Educación?
-- Sí, la educación nacional es prisionera de los intereses de grupo corporativos; y tenemos un SNTE rico –su cúpula o camarilla- que hace grandes negocios, en tanto la educación sigue siendo pobre.
Para el doctor Ornelas, Elba Esther resultó más cacique que sus predecesores, más que Jesús Robles Martínez y Carlos Jonguitud Barrios “peor, por estas canonjías que el Presidente Felipe Calderón le concede a la cúpula sindical y al gremio en general” agrega.
Significa que hay avances, pequeños logros pero también hay una muralla al frente llamada SNTE ¿es posible derrumbarla, acabar con el SNTE-Gordillo, o sólo debilitarla?
--Derribarla sería lo ideal. Algunos dicen que el tiempo de Elba Esther ha terminado, pero es un poco el Síndrome de La Quina (quitar y poner por el Presidente). Los caciques sindicales han sobrevivido a sus protectores.
¿Cómo acabar con un SNTE-Gordillo?
-- En teoría, el SNTE no es indestructible. Es muy frágil en términos generales, porque su poder en vicario, es prestado; no tiene ninguna base institucional que lo sostenga.
Lo único que sostiene al SNTE, y a su dirigente, es un decreto emitido por el Presidente Manuel Ávila Camacho que lo reconoce como sindicato único y le ordena al Secretario de Hacienda que retenga el 1% del salario de los maestros y trabajadores afiliados como intendentes y administrativos y se los entregue al Secretario General. Eso dice el decreto.
Entonces, lo que un Presidente da, otro puede quitar, pero con esto no quiere decir que (Felipe) Calderón lo vaya a hacer. Por eso digo que en teoría sí se puede y en teoría sería muy fácil, porque cualquier presidente puede emitir un decreto desconociendo al SNTE, ordenar al Secretario de Hacienda que ya no retenga las cuotas sindicales y de un día para otro le puede quitar 180 millones de pesos que entran mensualmente a las arcas del sindicato. 2 mil 200 millones de pesos en el 2007. También el Presidente puede ordenar que se suspendan todos los fideicomisos que tiene el Gobierno Federal con el SNTE. El Secretario de Hacienda le puede ordenar a la Comisión de Valores que lo haga, puede mandar a hacer auditorías, puede fiscalizar esos recursos…si quisiera.
Si el poder del Estado se deslinda del SNTE se puede acabar. Con este argumento no quiere decir que con esto se desproteja a los maestros -al contrario- los deja en libertad de asociación, una de las libertades básicas.
Cuánto que cuesta a México que haya un SNTE por encima de la imperiosa necesidad de la modernización educativa, qué costo estamos pagando los mexicanos?
--Es muy difícil estimar qué tanto, con el equipo de investigación que dirigí calculamos que es entre el 21 y 25 por ciento del presupuesto público para educación es desperdicio, es dinero que se reparte; sin tomar en cuenta otro tipo de fugas por ausentismo de los maestros, festividades que no son del calendario oficial, “juntas sindicales”, semanas “culturales y eso le quita horas aula a los estudiantes. Otra parte de la fuga está en la corrupción, en las licitaciones para construir escuelas, para comprar equipo, y otros más.
No sólo el SNTE; el desperdicio en recursos económicos es gigantesco; el SNTE tal vez el desperdicio mayor, por privilegios, canonjías; servicios que pagan los gobiernos, pago de intendentes que son comisionados, aviadores. Y también está el gasto excesivo de la burocracia, también hay mucho gasto superfluo en salarios exorbitantes, bonos, pagos y más.
El doctor Ornelas en su investigación también encontró que en las comunidades apartadas la gente sí aprecia la educación y tratan de que haya maestros, aulas, servicios para que sus hijos se eduquen así como que sus impuestos sean aplicados correctamente. Lo malo es el sistema que no funciona.
--¿Los maestros están bien pagados?
-- Que no están bien pagados es el argumento “pobrista”. Hace poco Elba Esther declaró “somos una profesión de pobres” –eso dijo esta señora que es inmensamente rica-. Los ingresos, no solamente el salario, ya medidos en un año son buenos. Con esto no digo que un maestro se va a hacer rico, pero es un salario decoroso. En términos reales los maestros ganamos el doble de lo que ganábamos hace quince años.
En toda la provincia se vive un doble cacicazgo, el de Gordillo y el del cacique local ¿eso significa que está peor la educación en los estados?
-- En provincia, las áreas sustantivas están en manos de incondicionales del SNTE. De modo que la “cadena de cambios” es manejada desde el centro, a pesar de la Alianza firmada en mayo pasado, donde se dice que se acabará con prácticas perniciosas.
Con el acuerdo para la descentralización firmado en 1992 se desconcentran porciones de autoridad, pero se concentró el poder en el Centro; en lugar del nuevo federalismo educativo lo que tenemos es un centralismo burocrático que se manifiesta en cuatro mecanismo de control: 1. el control normativo, referente a las leyes 2. El control técnico (libros, currículum, programas, etc.) 3. El control político y el 4. El poder financiero (el 83% del gasto en Educación lo deciden SEP, Hacienda y el Congreso de la Unión).
El punto de vista que yo sostengo, porque lo he analizado y documentado, es que las reformas en las que el SNTE ha firmado han traído consecuencias perversas para la Educación.
Estos y algunos otros conceptos podrán ser leídos a partir de agosto 15, cuando salga a la venta el nuevo libro del doctor Carlos Ornelas titulado “política, Poder y Pupitres, crítica al nuevo federalismo educativo” de la editorial Siglo XXI.w