MUCHOS QUE MUEVEN VEHÍCULOS NO SABEN MANEJAR

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

MUCHOS QUE MUEVEN VEHÍCULOS NO SABEN MANEJAR
Es muy notorio ver cómo cada día se han incrementado los accidentes automovilísticos en las calles de la capital nayarita, obviamente se podría atribuir tanto al crecimiento de la ciudad así como al aumento en el parque vehicular; sin embargo, también podría ser otro el factor determinante para que haya tantos percances de este tipo: el no saber manejar de infinidad de personas que andan atrás de un volante.

Porque no es lo mismo saber maniobrar un vehículo automotriz que conducirlo aplicando las reglas más elementales de tránsito, pues está visto que hay personas que saben mover un carro o cualquiera otra clase de vehículo, pero que jamás han leído el Reglamento de Tránsito en cualquiera de sus tres niveles: estatal, municipal y federal; claro que es posible que más de una de estas personas hayan tenido alguno de estos reglamentos en sus manos y que quizás le hayan dado una leída, pero que no se les pegó nada de lo que leyeron en estos reglamentos o si leyeron algo, desde luego que no lo aplican.

Para quienes cotidianamente andamos a pie por las calles de Tepic, es fácil comprobar que mucha gente no sabe en realidad manejar, y que si no se accidentan o los accidentan es nada más por pura suerte, ya que es fácil observar marcados signos de imprudencia en muchos conductores de vehículos de cualquier tipo; quizás algo de pericia sí muestren, pero lo más elemental que es el derecho de paso del peatón, son pocos los que cumplen esto. Y no nada más civiles, sino hasta con más frecuencia se ve a quienes van conduciendo patrullas de cualquiera corporación policíaca, principalmente de vialidad, que se supone deberían de ser los que pusieran el ejemplo por aquello de cumplir y hacer cumplir las leyes que protesta todo servidor público.

Es difícil que alguien pueda desmentir el hecho de que son precisamente los elementos que conducen algún tipo de patrulla que sin llevar códigos y sirenas abiertas se pasan semáforos con luz roja, tal vez porque se sientan con ese derecho, así como el de estacionarse en lugares prohibidos y dar vueltas no permitidas para la demás ciudadanía. Sin embargo, nada más lejos de la realidad de que se sientan con ese derecho, ya que tendrían que ser los principales en respetar el reglamento de vialidad y movilidad.

En muchas de las esquinas existen palmetas con la leyenda de “uno y uno” y algunas de estas señales de vialidad con un añadido que señala que “primero el peatón”; pero esto último es letra muerta porque es raro, muy raro, que alguien haga caso a esto de que dizque primero el peatón. Si acaso una que otra persona consciente o tal vez por educación cede el paso al peatón; sobre todo cuando pasó primeramente otro vehículo en la misma dirección que el que cede el paso al peatón. Porque aunque parezca increíble, hay conductores de vehículos automotrices que atribuyen esto del uno y uno solamente a vehículos y no para personas, pues se han visto y vivido casos en que un peatón después de esperar a que pase un vehículo y se va a atravesar, otro carro que venga detrás del que ya pasó no se detiene para darle el paso al peatón, y si alguien le reclama a quien va manejando el carro que casi se aventó encima del peatón gritándole éste que uno y uno, hay casos en que el chofer se baja a alegar aduciendo que el uno y uno aplica para los carros y nada más. ¿Ah sí? ¿Y quién conduce un carro? Porque aquí a Tepic aún no llega la tecnología de esos vehículos que se manejan solos, así que el uno y uno es tanto para personas como para vehículos, ¿o no es así? Por lo que se supone que pasa un carro y luego un peatón o en su caso otro carro que vaya a atravesar por donde ya pasó primeramente otro vehículo y si no hay vehículo en sí y sí peatones, pues también el peatón puede cruzar; pero es probable que esto jamás lo lleguemos a mirar, y menos porque de acuerdo a estudios sobre el comportamiento humano, la mayoría, si no es que todos los humanos que se ponen tras un volante cambian radicalmente de actitud y carácter haciéndolos creer que son superiores a los demás mortales, y que los demás tienen que cederle el paso. Obviamente se ha dicho que esto aplica más bien en los países latinoamericanos y no en otras culturas, en donde sí se dan muestras de una civilidad muy por encima de la nuestra.

Basta con preguntar a alguien que anda manejando si ya leyó los reglamentos de tránsito o qué debe hacer al llegar a un crucero ferroviario, y dependiendo de su respuesta se podrá saber si sabe manejar o no.

Sea pues. Vale