MI HIJO ES HOMOSEXUAL…

Sergio Rodríguez Bonilla

Tristemente, miles de madres y padres rechazan a sus hijos e hijas homosexuales en todo el mundo. Las razones para este tipo de rechazo son muchísimas, la necesidad de que esto no ocurra es solo una. El dolor del rechazo de nuestra propia familia es un dolor tan fuerte como un rayo que penetra en nuestras venas, hasta llegar a un corazón que nunca volverá a ser el mismo.

El mayor temor de toda persona homosexual es el rechazo a su preferencia sexual por parte de su propia familia. Este temor representa una serie de consecuencias negativas. A nivel individual y emocional supone tristeza, auto-negación de la orientación sexual, pensamientos suicidas, auto-lesiones, vivir una doble vida y abandono del hogar.

Además, se relaciona al temor de los padres al sufrimiento que la sociedad pueda causarle a sus hijos e hijas, los prejuicios sobre orientación sexual muy arraigados en la familia (generación tras generación), así como la homofobia internalizada en los propios padres y algún otro miembro del seno familiar, entre otras.

Pero la necesidad para que esto no ocurra es solo una: el amor de una madre o un padre debe ser incondicional. No hay sociedad, iglesia, credo, ni divinidad que represente una razón lógica para rechazar a un hijo. Los padres y madres deben comprender que sus hijos esperan lo mejor de ellos, que su amor les representa seguridad y una pieza angular en el camino de la vida.

Tan fuerte es el dolor del rechazo familiar que tristemente muchos adolescentes se han quitado la vida por dicha razón. Más triste resulta que los padres de esos hijos que dieron paso al suicidio, comprendan tras la muerte de éstos, que estaban equivocados.

A continuación varios aspectos que todo padre y toda madre debe tener en consideración:
-A los hijos se ama y respeta sobre todas las cosas.

-Para tus hijos e hijas eres la persona más importante en su vida.

-¿Te enteraste que tú hijo es homosexual? Seguirá siendo tú mismo hijo o tú misma hija. Más si le aceptas y respetas, desde la libertad será una mejor persona.

-Al aceptar y amar a tu hijo homosexual, le otorgarás seguridad y confianza, dos aspectos que le ayudarán por toda la vida.

-El qué dirán de la sociedad no debe ser más fuerte del amor que sientes por tus hijos.

-La sociedad ni la iglesia te va a devolver a tu hijo si se quita la vida por causa de tú rechazo o del temor que pudiera sentir al mismo.

-La homosexualidad es una sexualidad muy natural en los seres vivos, no es un pecado, no es contra natura.

En 1935, el Dr. Sigmund Freud en alguna ocasión recibió un paciente enviado por su madre para que lo curasen de la “Homosexualidad”, a lo cual él respondió lo siguiente:

Estimada Sra. [Borrado],
Entiendo por su carta que su hijo es homosexual. Estoy impresionado sobre todo por el hecho de que usted no menciona este término en su información sobre él. ¿Puedo preguntarle por qué lo evita? La homosexualidad ciertamente no es una ventaja, pero no es nada de qué avergonzarse, no es un vicio, no es degradación; no puede ser clasificada como enfermedad; la consideramos una variación de la función sexual, producida por cierto freno en el desarrollo sexual. Muchos individuos altamente respetables de tiempos antiguos y modernos han sido homosexuales, incluyendo muchos de los hombres más grandes (Platón, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, etc.). Es una tremenda injusticia el perseguir la homosexualidad como un crimen. Y una crueldad también. Si no me cree, lea los libros de Havelock Ellis.

Al preguntarme si puedo ayudarle, usted se refiere, supongo, a que si puedo suprimir la homosexualidad y hacer que la heterosexualidad normal tome su lugar. La respuesta es, de modo general, que no puedo prometer lograrlo. En cierto número de casos logramos desarrollar los gérmenes malogrados de las tendencias homosexuales, que están presentes en cada homosexual; en la mayoría de casos ya no es posible. Es cuestión de las cualidades y la edad del individuo. El resultado del tratamiento no puede predecirse.

Qué análisis puedo hacer por su hijo es una línea diferente. Si él es infeliz, neurótico, agobiado por conflictos, inhibido en su vida social, el análisis puede traerle armonía, paz mental, eficiencia total, ya sea que siga siendo homosexual o cambie. Si usted decide que él debe hacer su análisis conmigo (no espero que así lo decida), él debe venir a Viena. No tengo intenciones de dejar este lugar. Sin embargo, no omita hacerme llegar su respuesta.
Sinceramente suyo con mis mejores deseos,
Freud

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Sergio Rodríguez Bonilla
Psicólogo/Psicoanalista
Citas al 2 12 51 18

 

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