LAS SUPUESTAS MALAS ARTES DEL JEFE DIEGO

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Extraña que se haya generado tanto revuelo al aparecer en algunos medios de circulación nacional, así como en varios portales de internet, la supuesta deuda por predial por más de 900 millones de pesos que tiene el excandidato a la Presidencia de la República, Diego Fernández de Cevallos; y extraña porque es un hecho que no nada más él sea el único deudor entre la casta política y empresarial que debe no nada más predial, sino agua y posiblemente la luz.

Y no es raro que ahora vuelva a saltar a la palestra mediática el también conocido en el bajo mundo de la política como el jefe Diego, porque al parecer le gusta estar bajo los reflectores tal vez por soberbia o afán propagandístico; como aquella vez en que aparentemente sufrió un secuestro y que todo indica que fue nada más pura propaganda, porque es muy difícil que alguien salga tan bien librado de un secuestro en nuestro país, pues otras personas que fueron víctimas de secuestro y menos pudientes que Diego Fernández aparecen después embolsados y tan, tan, fin del asunto con el pretexto de que fue un ajuste de cuentas.

¿Por qué hasta ahora se da a conocer que Fernández de Cevallos adeuda el predial en el estado de Querétaro? Porque es de suponer que desde el primer mes de adeudo ya lo tendría que saber el municipio al que se le debe el pago de predial, así que esta noticia podría tener algo más de fondo por el momento y circunstancias en que aparece la nota, una nota que debió haber aparecido en los medios desde hace muchos años.

Ahora que este mitote en que se ve envuelto el jefe Diego, podría tener varias lecturas, como por ejemplo que se le está dando a entender a este señor tan polémico que se le sabe mucho de sus malas artes y que no es nada más por adeudos al municipio, sino posiblemente también al fisco y a otros rubros y así hacerle ver también que lo tienen bien agarrado para en caso de que quiera seguir despotricando o que por su senilidad quiera irse de la lengua diciendo muchas de las cosas que sabe y que posiblemente se vio envuelto en las pasadas administraciones, porque de que sabe demasiado, eso que ni qué, ya que últimamente ha quedado claro que siempre ha sido un hombre de y para el sistema que imperó durante mucho tiempo en que la casta política a la que pertenece se despachó con la cuchara grande de buena parte de la propiedad de la Nación, mediante las privatizaciones, fraudes electorales, acomodo de personajes en determinados puestos del servicio público para protegerse las espaldas y desde luego la expropiación o despojos de predios, como la que se le atribuye al mismo jefe Diego que supuestamente llevó a cabo en los terrenos cercanos a Acapulco, Guerrero, y que ahora se denominan pomposamente Punta Diamante, que según se ha documentado, Fernández de Cevallos tuvo mucho que ver en la construcción de este predio que pasó a ser de gran lujo y en el que aparentemente don Diego ganó muchos millones de pesos.
También y desde luego que tal vez sea puro ruido mediático que quede nada más en eso: en puro ruido y sin que se llegue a nada o que el jefe Diego no pague esos más de 900 millones que se dice adeuda al municipio de Colón, en Querétaro, mediante triquiñuelas a las que se dice es muy aficionado este político mexicano, ya que de acuerdo al analista jalisciense Mario Muñoz, que dijo en un programa de radio de Notisistema.com el pasado viernes 27 de septiembre que existe una jurisprudencia que determina que estos adeudos por predial prescriben a los cinco años, por lo que el jefe Diego la podría librar fácilmente y si tiene que pagar algo, será únicamente lo de los últimos cinco años y adiós Nicanor. Y he aquí lo raro del asunto, porque es de suponer que si se dice que Fernández de Cevallos no ha pagado el predial desde 1993, el que se haya hecho argüende hasta este 2019 es que por debajo del agua algo se mueve y no con buen precedente, porque desde luego que no es el único privilegiado que debe predial, porque si se le escarbara a fondo se descubriría que hay cientos o miles de personajes de la vida pública y hasta posiblemente empresarios que adeudan de todo tipo de pagos tanto al municipio y estado donde radican, así como a las arcas nacionales.

De no pagar tal y como debe de ser, no nada más seguirán este mal ejemplo otros entes pudientes del país, sino que este precedente se prestará para que muchos mexicanos de a pie apliquen el mismo criterio bajo el lema de todos coludos o todos rabones, pues nadie por encima de la ley.

Sea pues. Vale.