LAPSUS

Sergio Rodríguez Bonilla

ENTRE LA NADA Y EL DOLOR…El ser humano pareciera ser complejo, pero es simple, y le gusta acomplejarse. Las cosas pueden ser fáciles, pero el pensar demasiado las mismas cosas una y otra vez termina en un mar de dificultades. La mente humana trabaja ágilmente en lo simple, en lo práctico, en pensar las cosas, pero no demasiado; la psicopatología comienza en lo que me imagino de las cosas, y no en sí en las verdaderas cosas.

Esto lo menciono porque desde que nacemos ya venimos con una carga genética y hereditaria de complicaciones y enfermedades, tanto orgánicas como mentales. La medicina, sabiamente menciona que todos ya nacemos con la enfermedad que nos va a matar, solamente falta que llegue el detonante que la active. En el aspecto psíquico pasa al revés, pareciera que todos venimos con todas las enfermedades mentales habidas y por haber y hace falta que llegue un detonante que nos controle hasta tener la menor cantidad de psicopatologías posible. La mente humana es maravillosa, pero puede ser bastante cruel al mismo tiempo, y con herencia también me refiero al hecho de comportamientos patológicos que existen y que ni siquiera son nuestros; las familias se asombran diciendo “mira, tiene el mismo carácter de su papá”, pero no es que haya nacido con el mismo, el humano aprendió a ser de cierta forma para poder encajar en sociedad.

Sabiamente el Dr. Sigmund Freud en su libro LA PSICOLOGIA DE LAS MASAS menciona que somos seres sociales, indiscutiblemente deseamos y necesitamos pertenecer a un grupo de personas para no padecer mentalmente de la exclusión, porque el apego y el apoyo moral, de alguna manera también es una necesidad del ser humano. Lo patológico y tétrico comienza cuando hacemos hasta lo imposible por encajar, por darle gusto a alguien o algunos, cuando nos traicionamos a nosotros mismos, a nuestros principios, valores, costumbres, tradiciones, etcétera, con tal de sentirnos protegidos, amados, deseados…

Lo que pasa es que se nos ha enseñado que entre sentir NADA o sentir DOLOR, hay que preferir el dolor, porque ser doliente es una forma también de conectarse con los demás. Aquella pareja que todo el tiempo se la pasa discutiendo ha perdido la forma armoniosa de relacionarse, cada uno por sus caprichos individuales, y aunque ya no nos guste estar con alguien, el estar discutiendo es una forma de contacto, y preferimos el contacto doloroso en lugar de no sentir ya nada. Y esto no pasa solamente con la pareja, pasa con los padres, hermanos, amigos, trabajo, y hasta con nosotros mismos.

¿Por qué el ser humano es complicado? No es complicado, hace cosas que complican lo simple; la dificultad no existe, simplemente es que no sabemos hacerlo y no estamos acostumbrados a llevar una secuencia de pasos por tener el pensamiento mágico de que todo se nos va a dar por el simple hecho de pedirlo. Una cosa es la Fe religiosa, y otra es la Fe en uno mismo, y aunque estas dos “fes” no están peleadas entre sí, el problema se genera cuando le damos solo valor a la fe religiosa pero nos abandonamos a nosotros.

No es posible dejar todo en manos de Dios; el dejar todo en manos de Dios es un acto totalmente irresponsable, un acto de los que se sienten desafortunados, de los miserables; dejar todo en manos de Dios es un acto repulsivo hacia uno mismo. Y lo digo con esa seguridad porque es también una forma de abandonarse a sí mismo, es una manera simplista de no esforzarse, de querer que todo caiga del cielo. Pero no es así, hay gente buena y gente mala, y así muchas personas clasifican a la población. Y piensan que al que es bueno, le va bien solo por ser bueno, pero no es así. Hay gente mala que le va muy bien y gente buena que le va muy mal, entonces, la respuesta no está en portarse bien o portarse mal, porque una persona “mala” pareciera que le quitamos el derecho de ganarse las cosas aun así se esfuerce, y le estamos dando demasiado mérito a una persona “buena” por el simple hecho de cubrir ese requisito, aun así sea una persona floja.

Entre el dolor y la nada, preferimos el dolor, por no esforzarnos a dedicarnos a nosotros mismos, por no ponernos atención, por estar buscando agradar más a los demás que a nosotros. Les he dado más oportunidades a los demás, que a mí mismo; ¿podrían creer eso? No es sano para una persona estar a la espera de ser feliz hasta que otro decida cambiar, eso también es un acto irresponsable; así como tampoco adjudicarle al pasado toda la causa de mis desgracias. Fui un hijo maltratado, entonces ¿ya estoy condenado para toda la vida? Eso es justificarse, y el que se justifica no avanza. No se necesita una máquina del tiempo para volver al pasado, ya lo hacemos todos los días de manera miserable, queriendo obtener compasión. La vida es aquello que se te va, esperando a que los demás te den permiso para vivir.

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Sergio Rodríguez Bonilla: Psicoanálisis