LA LUCHA DE LOS ANTORCHISTAS DE HIDALGO TAMBIEN ES NUESTRA LUCHA

Ing. Héctor Hugo Villegas Severiano (Dirigente de Antorcha en Nayarit)

Hace unos días, un contingente de antorchistas de Nayarit se sumó a la jornada nacional de protesta para denunciar, a través de cadenas humanas en las capitales de las 32 entidades federativas del país, la política de oídos sordos y represión que el gobernador del estado de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, de filiación priista, aplica a miles de colonos, campesinos y estudiantes que reclaman que su gobierno realice obras básicas en las comunidades más pobres de la entidad. Durante los 45 años de lucha que venimos dando por todo el territorio nacional, hemos aprendido que el pueblo trabajador necesita organizarse y luchar para mejorar sus condiciones de vida; así hemos logrado transformar de manera radical cientos de comunidades que hoy progresan de la mano de nuestra organización, pero también comprendido que en esta lucha es necesaria la solidaridad y fraternidad entre todos nosotros, dice el refrán: “hoy por ti, mañana por mi” y así podemos señalar que somos el movimiento más unido y mejor estructurado, que no duda en recurrir a tender la mano a sus compañeros, aun sea así en el rincón más alejado de sus hogares.

Es por ello que los antorchistas de Nayarit acudieron puntuales a brindar el apoyo y ratificaron su voluntad de realizar cualquier otra actividad que nos soliciten los hidalguenses, a través de nuestra Dirección Nacional, porque saben que por lo que luchan en Hidalgo es lo mismo por lo que luchan en Nayarit. Están cansados de vivir sin energía eléctrica, sin agua potable, sin drenaje, en calles polvorientas, que sus hijos acudan a tomar clases en aulas improvisadas y sin poder atenderse enfermedades que hoy en día se pueden curar; también han comprendido que acabar con la pobreza que agobia a millones de mexicanos, no se hará con “tarjetitas milagrosas” que son como un mejoral para un enfermo de cáncer. Desde hace muchos años que esa política de repartir dinero se viene llevando a cabo en nuestro país, aunque cada sexenio le cambien de nombre, y lejos de disminuir la miseria de las familias, cada año se incrementa el número de pobres y su pobreza también y más bien dichas “dádivas” de los gobernantes son un eficaz instrumento de manipulación que se utiliza con mucha efectividad para beneficiar los intereses políticos de los que están en el gobierno.

Llama la atención que el gobernador de Hidalgo sea un cuadro destacado del PRI; cualquiera pensaría, y así lo dicen en sus discursos, tanto la dirigencia nacional como los priistas más prominentes, que después de la pasada derrota electoral por la presidencia de la República, que es urgente e indispensable retomar con toda fuerza y energía las demandas populares y luchar porque se haga realidad el lema del partido: “democracia y justicia social”, pero todo parece indicar y así lo demuestra su indiferencia ante el mal gobierno de Omar Fayad, que no hay al interior del partido quien obligue a este individuo a que actué con sensibilidad y compromiso con el pueblo que lo llevó a la cúspide del poder. No han entendido que son de las ultimas oportunidades que tienen para reconciliarse con el pueblo y demostrar que las derrotas enseñan más que las victorias; que se necesita hacer gobiernos ejemplares ahí donde tienen el poder, llevando progreso y bienestar a las comunidades si quieren estar en condiciones de volver a las ligas mayores dentro de seis años y no irse al basurero de la historia por el desprestigio que se han ganado a pulso ante el pueblo trabajador.

No debe quedar ninguna duda que esta batalla la vamos a ganar, como hemos ganado muchas otras contra gobernantes de la misma calaña que el de Hidalgo, nuestra lucha en esa entidad tiene cuerda para rato y seguro estoy que los más de dos millones y medio de mexicanos organizados en el Movimiento Antorchista están muy al pendiente de la lucha de sus hermanos hidalguenses y en caso de ser necesario dejarán sentir su fuerza y unidad inquebrantable para que se resuelvan sus demandas.

Finalmente, quiero reiterar mi reconocimiento y admiración a todas esas madres que día a día luchan por construir una sociedad más justa para sus hijos. Lamentablemente, el pasado 10 de mayo no fue para muchas mujeres un día de festividad; muchas, al igual que nuestras combativas compañeras hidalguenses, salieron a las calles y principales plazas del país a exigir lo que por derecho les corresponde, a todas ellas les digo: nuestra lucha no es para darles un solo día de festividades, tendrá que llegar la verdadera justicia social para ustedes y sus hijos y juntos habremos de construir un mundo mejor para todos. Que esto nadie lo dude.