GOLPE DE TIMÓN

Rafael Morales D.

Esta frase se usa para indicar que se precisa efectuar un cambio en el rumbo de las cosas, pues el que presenta actualmente no es conveniente, por distintos motivos.

Ante los evidentes problemas de aprendizaje de la mayoría de los funcionarios estatales, se requiere un “golpe de timón” y realizar los cambios pertinentes con el propósito de aterrizar acciones que cumplan con las expectativas de la población en torno al nuevo gobierno de Nayarit, pues cada día que pasa aumenta la percepción de que hay una parálisis en la administración estatal y que los miembros del gabinete “duermen el sueño de los justos”.

La negligencia y la falta de oficio político de algunos integrantes del gabinete estatal provocaron el surgimiento de graves conflictos en el Sector Salud, donde incluso el Gobernador y el líder del sindicato de los SSN protagonizaron un bochornoso espectáculo con dimes y diretes propios de los arrabales; en el transporte público de Tepic, donde choferes de la ruta Progreso 4 paralizaron el servicio para protestar por las condiciones leoninas en las que los obligan a trabajar los concesionarios; y ahora en la Universidad Tecnológica de Nayarit, donde trabajadores y maestros se fueron a la huelga ante la nula capacidad de diálogo de las autoridades para negociar sus demandas.

Los problemas señalados en el párrafo anterior atañen en primera instancia a cada una de las dependencias involucradas, es decir, al secretario de Salud, Víctor Quiroga Aguirre, al director de Tránsito y Transporte, Ricardo Fonseca González, y a la secretaria de Educación Pública, Margarete Moeller Porraz, pero corresponde a la Secretaría General de Gobierno establecer mecanismos de negociación entre las partes en conflicto, precisamente para evitar que estallen en manos del Gobernador, pero al parecer el titular de esta Secretaría, Aníbal Montenegro Ibarra, está más preocupado por ser el protagonista principal de las acciones gubernamentales en contra de los “aviadores” y de los basificados ilegalmente por el “Gobierno de la Gente”, que en asumir las funciones propias del cargo que ostenta, con las consecuencias ya señaladas, en las que los funcionarios aludidos demostraron una absoluta falta de oficio político para evitar que los problemas se agravaran.

Ahora solo resta esperar que el Gobernador tome “el toro por los cuernos” y que nombre funcionarios que sean lo suficientemente inteligentes para superar la Curva del Aprendizaje en el menor tiempo posible y que se pongan a trabajar al máximo de sus capacidades para revertir la percepción de la población en el sentido de que, como el cangrejo, en vez de ir hacia adelante, la administración estatal camina hacia atrás, y de que los tiempos pasados fueron mejores, como lo sostienen los nostálgicos del régimen anterior.

En la opinión pública prevalece la idea de que la gran mayoría de los funcionarios no han dado “el ancho” y que no han entendido que la administración estatal requiere acciones concretas para resolver los problemas en cada una de las dependencias de gobierno bajo su responsabilidad y, principalmente, atender las necesidades de la población, pero en vez de canalizar sus esfuerzos para lograr ese propósito, han asumido poses protagónicas, principalmente en contra de los trabajadores, como ha quedado demostrado en los casos de los Servicios de Salud de Nayarit y en la Secretaría de Obras Públicas, donde sus titulares parecen capataces que pretenden justificar su mal desempeño con golpes mediáticos, lo que finalmente empaña la imagen del Gobernador.

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