EXTORSIONES

Rafael Morales D.

La extorsión es un delito que consiste en obligar a una persona, a través de la utilización de violencia o intimidación, a realizar un acto en perjuicio de su patrimonio o el de un tercero.

Desafortunadamente, a raíz de la psicosis generada entre la población por la imparable escalada de violencia en Nayarit, los extorsionadores han encontrado un excelente caldo de cultivo para realizar con total impunidad este tipo de ilícitos, perpetrados en contra de todo tipo de personas, sin importar su condición social, que se sienten indefensas ante los magros resultados de las autoridades responsables de prevenir los delitos, de perseguir a los delincuentes, de consignarlos y de imponer las sentencias previstas en la Ley, lo que evidencia la incompetencia de las instituciones encargadas de procurar e impartir justicia y de hacer prevalecer el Estado de Derecho, quimérica frase que solo sirve para adornar los discursos de los políticos demagogos, que abundan en nuestro país.

A pesar de que en el organigrama de la Secretaría de Seguridad Pública del estado hay una Dirección General de Prevención del Delito, Participación Ciudadana y Difusión, que tiene entre sus funciones diseñar, planear e implementar programas de prevención a efecto de reducir los índices delictivos, solo se conocen campañas en contra de los extorsionadores y algunas pláticas impartidas en las escuelas sobre prevención del delito, y nada se sabe de los resultados obtenidos, pues los boletines que emite la Oficina de Prensa de esta dependencia estatal son un verdadero galimatías, en donde solamente queda claro que hay una familia “N”, muy numerosa y con evidentes señales de promiscuidad, pues ninguno de sus miembros se parecen entre sí, integrada por consumados delincuentes, con cursos especializados en materia criminal en los centros de reclusión del país, que es la responsable de todo tipo de delitos.

He ahí otra cuestión, los mal llamados Centros de Readaptación Social del país, paradójicamente, se han convertido en verdaderas universidades del crimen, en donde predominan actividades ilícitas, entre ellas la extorsión telefónica, por la negligencia de las autoridades penitenciarias, por lo que los reos que cumplen sus sentencias egresan de los penales y se reinsertan en la sociedad como especialistas en todo tipo de delitos, lo que provoca el incremento de la criminalidad, al sumarse a los delincuentes comunes y de cuello blanco, que también hay muchos.

En cuanto a la extorsión, la situación ha llegado a tal grado que, por ejemplo, a la redacción del Periódico Express fue enviado un audio en el que, aprovechándose del clima de inseguridad que se vive en el estado, y más en Tepic, se evidencia que la delincuencia usa formas más duras para cometer sus ilícitos y obtener más ganancias de sus víctimas, pues a través de una llamada telefónica, al otro lado de la línea se escucha la voz de alguien quien dice ser un ingeniero de nombre Nicolás Gallarda García que dice: “estoy trabajando en conjunto con Francisco Javier Castellón Fonseca, presidente municipal de aquí del sector de Tepic”. Luego, el tipo señala que su asunto es en referencia a unos documentos con fotografías que acaba de recibir: “hace aproximadamente 27 días atrás, una persona de su entera confianza me entrega fotografías de usted y de cada integrante de su familia”. Cuando le dicen que se está grabando la llamada, cambió hasta el tono de hablar y vociferó argumentando tener influencias, “porque el presidente municipal Castellón Fonseca y hasta al gobernador Antonio Echevarría García los tengo comiendo de mi mano”. La plática finalizó al darse cuenta que lo estaban grabando y vacilando como si no supieran que se trataba de una extorsión telefónica, luego de varios insultos, cortó la llamada, no sin antes lanzar serias amenazas.

Así las cosas en nuestro sufrido estado. ¿Y las autoridades? Durmiendo el sueño de los justos, en el sentido peyorativo de la expresión, por supuesto.

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