ES NECESARIO ESPECULAR PARA LLEGAR AL FONDO DEL ASUNTO

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano


Terrible y lamentable el accidente ocurrido en la línea 1 del Sistema de Transporte Colectivo (STC), “Metro” en la Ciudad de México. Obviamente que nada más el operador de uno de los trenes sabe más o menos lo que sucedió en realidad, porque todo lo demás que se diga al respecto desde luego que entra en el rollo de las especulaciones; aunque existe la posibilidad de que la mayoría de los trabajadores de este sistema de transporte ya tenga su propia idea de lo ocurrido.

Desde luego que no es el primer accidente que sufre el metro en la capital del país, pues ya han ocurrido otros y mucho más graves que éste que es el más reciente. Y precisamente debido a los accidentes anteriores se dijo y se afirmó que se reforzaría el sistema de prevención de los accidentes para que no volviera a suceder algo similar, por lo que se pondría más atención sobre los sistemas de seguridad en el rodamiento de los trenes, así como el espacio de recorrido entre un tren y otro, por lo que sería ya prácticamente imposible que un tren alcanzara a otro, así como tener un sistema de frenado automático en el rodamiento que se activaría al momento de haber cualquier tipo de anomalía, así como cuando excediera la velocidad máxima autorizada, los frenos del rodaje se aplicarían de inmediato.

Según la primera información respecto a este accidente se debió a que un tren que ya iba aproximándose a la estación Observatorio con aproximadamente 44 pasajeros de pronto perdió su potencia quedándose sin luz según lo refieren algunos de los pasajeros que así lo manifiestan en las redes sociales; y al quedarse aparentemente sin potencia el tren y antes de llegar a la estación Observatorio comenzó a retroceder, es decir, en reversa comenzando a tomar velocidad que aumentaba conforme iba avanzando. Y de acuerdo a los comentarios de los pasajeros que iban a bordo del tren en retroceso, en diversos portales de información, la velocidad aumentó considerablemente y no se explicaban por qué iba tan rápido y para atrás, hasta que sintieron el fuerte golpe al incrustarse con el otro tren que estaba detenido en la estación de Tacubaya, tren ya sin pasaje por cierto.

La señora Florencia Serranía, directora del STC, en conferencia de prensa señaló que es muy pronto para definir lo que generó este accidente, por lo que en 15 días se dará el informe oficial del peritaje. ¿Cómo que 15 días? Esto es algo que desde el primer momento se podría verificar porque es evidente que hubo una falla técnica al quedarse sin luz el tren que se deslizó en sentido contrario al que iba rodando, y claramente se intuye falta de mantenimiento en este tren por no haber aplicado los frenos de emergencia al quedarse sin potencia, tal y como se ha dicho siempre en cuanto a ese sistema de frenado automático para evitar esta clase de accidentes. Así que no hay vuelta de hoja al especular que falló algo, y este fallo fue el que no se hayan aplicado los frenos tal y como está proyectado. Y en varios de los noticieros que informaron sobre este accidente en las redes sociales, se dice que entre la estación de Observatorio y Tacubaya hay una pendiente de descenso que fue la que hizo que se deslizara con gran velocidad el tren que rodó retrocediendo.

Como primera información la señora Serranía aduce que un tren antes de llegar a la estación Observatorio se deslizó hacia atrás llegando hasta la estación Tacubaya encimándose en el tren que estaba ahí detenido; que el tren que iba en reversa alcanzó una velocidad aproximada a los 70 kilómetros por hora debido a que en ese tramo entre estación y estación existe una pendiente del siete 7 por ciento (aunque en el periódico La Jornada del 12 de marzo dice de “siete 7 grados). Entonces de haber una pendiente de descenso o ascenso de acuerdo a la dirección la altitud sería inaudita, ya que sería prácticamente muy difícil que cada 100 metros hubiese una elevación de siete 7 metros; y además los grados se utilizan más en las curvas y no en la elevación del terreno sobre la que está una vía férrea. Pero bueno, el caso es que tal vez no está bien definida esta pendiente de ascenso o descenso según la dirección, pero es poco probable que sea del 7 por ciento; del .7 por ciento tal vez, pero no del 7 y tampoco de grados. Lo que sí es más probable es que la falta de mantenimiento a los trenes haya contribuido a que esto sucediera, porque la señora Serranía aduce que los trenes involucrados tienen una antigüedad aproximada de los años 80 para acá; es decir.

Sea pues. Vale.