EL VALOR DE LA RENUNCIA

CLAVE SECRETA
Ramón Vargas

EL VALOR DE LA RENUNCIA
He visto publicaciones de funcionarios estatales donde opinan sobre la renuncia de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia, y la verdad es que ahora más que nunca entiendo el valor que puede tener una decisión así, o el que puede tener si se decide en sentido contrario.

A los que he leído, opinan que fue una gran decisión la de Evo porque al tomarla, deja condiciones para que en su país prevalezca el orden y la paz. Pero también he leído otras opiniones que más bien son la reacción ante una posible sugerencia para el presidente de México, donde se considera que la renuncia no es opción cuando se trata de un demócrata que hace las cosas bien, que sería exactamente lo contrario a las cosas malas que podría estar haciendo un dictador.

Hay valor, porque tanto unos como otros no están dispuestos a renunciar a lo que creen, aunque de por medio esté una situación que invita a la reflexión, al diálogo y a los acuerdos con lo que se pueden lograr una paz verdadera y no una en la que más bien se responde a los intereses de los verdaderos enemigos.

VIAJE EN EL TIEMPO
Un viaje en el tiempo, de ser posible, plantearía sin duda que la elección de hacerlo hacia el futuro definitivamente es aterrador, pues nadie puede negar que caminamos rumbo a una auto destrucción que hoy por hoy nos negamos a reconocer.

Las crisis en todos los sentidos nos indican que debemos cambiar el camino, pero obcecados como somos, y gracias a nuestras ansias de hacernos menos, para creer que somos superiores (aunque no sé a quién), tratamos de ignorarlas aun cuando desgarren nuestros sueños y desgarren también los de todos aquellos a los que decimos querer.

Que falsas se sienten las expresiones de amor cuando no se expresan de manera directa, y que reales se escuchan las amenazas cuando van dirigidas a quienes no piensan como nosotros. Estamos jodidos y agujereados de atrás, decía un amigo.

SECRETO A VOCES: Dicen que ser tonto es un valor al que resulta muy difícil renunciar.