EL NUEVO PITERO DE JALA

Redacción

Ver a Jala desde las alturas es arrobador. Realmente es un Pueblo Mágico. Escuchar la chirimía desde la cúspide de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción le confiere a la atmósfera un panorama espléndido para meditar.

Seguramente estar de noche en este lugar, en la oscuridad de un pueblo que aún conserva su estilo colonial, debe ser aún más maravilloso.

Desde aquí, Misael Ascensión Ramos Ruvalcaba, heredero de una familia de 4 hermanos que se dedicó por años a tocar la chirimía, un pequeño instrumento de forma cónica que, sin embargo, emite una melodía chirriante por el tono tan agudo que se esparce por los cuatro puntos cardinales, mismos que recorre Misael para pregonar la celebración de la Pasión y Muerte de Cristo durante la Semana Santa, y que, por cierto, inició ayer domingo, el Domingo de Ramos.

Desde ahí Misael inicia su jornada de anunciación al rayar el alba, a eso de las 5 de la mañana; después regresa a las 11:00 poco antes del mediodía, para terminar a las 3 de la tarde con una hora más, que es el tiempo que dura en hacer la trayectoria de la cruz, en la forma de los puntos cardinales: norte, sur, este y oeste.

Desde ese mismo sitio se puede observar el asta bandera y al lábaro patrio ondear. Se observa el cartel de Bienvenida de Jomulco, también algunas fincas importantes por su arquitectura colonial, la presidencia municipal, el majestuoso volcán, el mercado municipal y la autopista Tepic – Guadalajara.

Sin embargo, hay otras cosas que encierra la llamada Basílica Lateranense de Jala, unos pasillos muy interesantes, unas grietas que nos dejaron inquietos y que pronto investigaremos a detalle.

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