El mal ejemplo de los tatuajes

 

Es curioso cómo cada día se incrementa el número de jovencitos que se tatúan, y también personas no tan jóvenes están recurriendo a plasmar en sus cuerpos figuras de todo tipo. Obvio que los tatuajes han existido posiblemente desde la primera aparición del ser humano en el planeta en que habitamos; sin embargo, en nuestro país ciertos sectores de la sociedad no aceptan de bien a bien el que alguien se tatúe.

Se dice que los nazis tatuaban a los judíos con el fin de tener un control respecto al origen y etnia, así como para llevar un registro sobre los mismos. Igualmente, se ha documentado que en Cuba se les ponía un número en el dorso de la mano con el fin de identificar la calidad de su delito y grado de peligrosidad. Y así, a lo largo de la historia se ha dicho que algunas tribus se tatuaban con fines religiosos o para la guerra, etcétera. Y ya con el tiempo, mucha gente se llegó a tatuar como para guardar un recuerdo de su visita a algún país lejano de su terruño o simplemente porque le gustaba grabarse en su piel una figura o nombre que le hiciera estar recordando algún pasaje de su vida.

Y dígase lo que se diga, en nuestro país los tatuajes no tienen buena fama, porque hay quienes los vinculan a mal vivencia, a rebeldía, a que por lo regular una persona tatuada ha estado en la cárcel y hay quienes dicen que por no quererse a sí misma esa gente tatuada.

Pero hoy en día desde luego que ahora muchas chicos se están tatuando debido a una fuerte propaganda en los medios televisivos e impresos, en redes sociales, etcétera; claro que sin necesidad de haber estado en el bote o ser mal vivientes o rebeldes, sino simplemente por un gusto tal vez influenciados por una poderosa propaganda para inducirlos a tatuarse. Lo que infiere que a alguien se le ocurrió lanzar una campaña a fondo para incitar a las nuevas generaciones y hasta adultos incitándolos a tatuarse con el cuento de que es una moda. Lo malo es que podría ser una moda permanente debido a que muchos tatuajes quedan para siempre; y si bien ya existe la tecnología para desaparecerlos, no todos los que hoy están tatuados y que, arrepentidos de ello, algún día quisieran borrarse ese tatuaje, pues no contará con los medios económicos suficientes para hacerlo.

Existe la posibilidad de que esta campaña para incitar a la gente a tatuarse pudiera ser un caldo de cultivo para determinar quiénes son los ciudadanos que no representarán peligro para el gobierno en turno en cuanto a que sean manifestantes en protestas por las medidas adoptadas en las renuentes reformas que más han dañado a la población. Así que en determinado caso, los tatuados serán catalogados como gente que no entrañan peligro para desestabilizar en alguna forma la línea que marca ahora el nuevo orden mundial.

Está documentado que el ejército no acepta reclutas con tatuajes y perforaciones, y asimismo en algunas empresas y negocios tampoco aceptan personas con la piel pintada en forma permanente; sin embargo, ahora al decírseles esto a las nuevas generaciones que están tatuadas, aducen que en caso de que no les den trabajo recurrirán a la Comisión de Derechos Humanos para quejarse de discriminación; pero no toman en cuenta que un empleador está en todo su derecho si acepta a alguien en su empresa o negocio o no. Sobre el ejército, al parecer sigue firme esta disposición.

Muchos jovencitos de hoy en día se han tatuado porque ven a gente del medio del espectáculo o personajes encumbrados que muestran con orgullo sus tatuajes. Lo malo es que muchos de los jovencitos mexicanos pertenecen a los mexicanos de a pie, y llegará el día en que en cierta forma sean rechazados por algunos sectores de la sociedad precisamente por sus tatuajes. Así que quienes son hijos de papi o descendientes de ricos de abolengo o quienes ya tienen su vida hecha y derecha y no van a sufrir solicitando ser empleados en algo, pues qué bien; sin embargo esos jovencitos de escasos recursos que cuando comiencen a sentir un cierto rechazo de la sociedad, pues ¿qué van a hacer al respecto?

Hay que reconocer que como sea, hay personas que sí les lucen los tatuajes debido al color claro de su piel; pero a la gente de piel morena en realidad no les lucen nada de nada, pues sus tatuajes parecen manchas de grasa o aceite como si fueran trabajadores de un taller mecánico o trabajaran en una carbonería. Y justo es reconocer que hay tatuajes excelentes, pero para eso están los lienzos, tablas o bardas y no la piel humana. Pero en fin. Sea pues. Vale.

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