EL 45 ANIVERSARIO DEL MOVIMIENTO ANTORCHISTA

Omar Carreón Abud (Líder del Movimiento Antorchista en Michoacán)

El aniversario número 45 del Movimiento Antorchista Nacional se conmemorará con enormes actos masivos en seis ciudades del país: en la ciudad de San Luis Potosí, en Morelia, el próximo 25 de agosto, en Tuxtla Gutiérrez, en Tijuana, en la ciudad de Puebla y en la ciudad de México. El punto de reunión en Morelia será a las siete de la mañana en el Estadio Venustiano Carranza y los asistentes colmarán no sólo las tribunas sino toda la superficie de la cancha de fútbol, asistirán, no sólo los michoacanos, sino comisiones representativas del occidente del país, de los estados de Guanajuato, de Colima, Jalisco y Nayarit. Les dirigirá la palabra su entrañable secretario general, el maestro Aquiles Córdova Morán.

¿Cómo si no reuniéndose por decenas de miles habrían de conmemorar casi medio siglo de luchar exitosamente contra la pobreza en nuestro país? ¿Cómo si no haciendo saber al país entero que, ello, no obstante, la madre de todas las penurias y dificultades de este sufrido país, está todavía precisamente en la bárbaramente injusta distribución de la riqueza? El Movimiento Antorchista Nacional surgió y se concibe como la organización de los pobres de México que ha aprovechado todo lo que ha sido posible -y a veces hasta lo imposible- los programas gubernamentales, su gestión, su conquista mediante la lucha y su aplicación estrictamente honrada como lo prueban los inmensos resultados obtenidos.

A pesar de las centenares de miles de demandas que ha ganado a través de los años, a pesar de que quizá ya rebasen el millón de obras y servicios conquistados, el Movimiento Antorchista Nacional nunca, jamás, en ninguna parte ni durante ningún período -ni pequeño- de su existencia, ha sido intermediario de ninguno, absolutamente de ninguno de los programas de Transferencia Monetaria Directa que han recibido millones de mexicanos durante casi 30 años. Transferencias Monetarias Directas, esto es el Estado que no se atreve a dejar de cobrar impuestos y los cobra para luego mediante actos de cínica demagogia regresarlos. Nuestra materia de trabajo ha sido siempre muy otra: obligar a la autoridad a llevar riqueza en forma de obras y servicios, a la población más vulnerable, obras y servicios que llegaron, están en su sitio, cumplen su función y pueden ser contabilizadas una a una por cualquiera que tenga el interés y la seriedad de hacerlo. Con el inmenso poder que tiene, con los datos con los que cuenta como el hombre más bien informado del país, el presidente de la república, bien podría documentar en ese volumen de años y con la dimensión nacional de la organización antorchista, no una ni dos, sino cientos de miles de ocasiones y de sitios en los que la organización fungió como intermediaria de los programas de Transferencia Monetaria Directa, si así hubiera sucedido. “No robo, no miento”, asevera enfático el presidente, pero, aquí, no dice la verdad.

No obstante los éxitos de los que nos enorgullecemos -y tenemos derecho a enorgullecernos porque hemos logrado con mucha diferencia lo que ninguna organización de la llamada sociedad civil ha logrado nunca- como en el famoso cuento de Monterroso, la pobreza sigue ahí. “La pobreza -escribió Francois Villon- triste y doliente, malhumorada y rebelde, siempre tiene una palabra punzante: si no se atreve, la piensa”. Esa sigue ahí. Inmune a los programas de Transferencia Monetaria Directa que ya cumplen 30 años. Según datos publicados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto la población con ingresos inferiores a la línea de pobreza por ingreso, es decir, aquella que puede adquirir una canasta básica alimentaria, pero no logra satisfacer otras necesidades básicas, aumentó de 60.6 a 61.1 millones de personas. Una enormidad. Y, como ha quedado demostrado, no fue porque los “intermediarios” se hubieran quedado con parte de los apoyos, sino porque los apoyos monetarios no sirven para acabar con la pobreza.

No sirvieron antes, no servirán ahora. No tenían intermediarios antes, no tendrán (espero) intermediarios ahora. Darán por tanto los mismos, a quizá peores resultados. Las becas Benito Juárez que pretenden ser el sustituto del programa Prospera son menos abarcadoras que el programa disuelto, no tienen los apoyos educativos para varios miembros de la familia ni tienen el apoyo en alimentación y en salud y, aunque hay jóvenes ejemplarmente responsables, creo que si se hiciera una votación a mano alzada y se preguntara si el apoyo se entregaba a un joven preparatoriano o a su señora madre, la señoras ganarían de calle. Como programa, pues, no resiste la comparación, ello explica sobradamente porque la cancelación de Prospera tiene el 64 por ciento de la población en contra.

No hay, pues, campaña contra la pobreza, ni puede haberla porque la promesa fue acabar con la corrupción, no con la pobreza. Así que las clases populares no tienen nada bueno que esperar del gobierno de la Cuarta transformación. La economía no crece en términos reales, en términos matemáticos un 0.1 por ciento que se haría polvo con cualquier mínimo error en la medición. Es cierto que crecer no es lo mismo que desarrollarse, que el país, ha venido creciendo -poco- en años anteriores y que la pobreza sigue sentando sus reales en nuestra patria, pero también es cierto que si no hay riqueza no hay nada que repartir, por tanto, más allá de las frases, sí es una desgracia que la economía mexicana esté estancada.

Se dice que la pobreza cedió en Michoacán. Yo no echaría las campanas a vuelo, porque, por una parte, hay que tomar en cuenta que el 46 por ciento de la población michoacana sigue enfrentando algún tipo de pobreza o carencia socioeconómica, por otra parte, porque hay que considerar que Michoacán sigue teniendo a gran parte de su población económicamente activa laborando en la informalidad, casi el 70 por ciento, muy por encima de la media nacional y, finalmente, porque el estado es campeón nacional en envío de divisas, un peso de cada diez que se envían a nuestro país, lo envía un michoacano del extranjero a su tierra.

La 4T no tiene programa contra la pobreza. Cuando mucho lo tiene en contra de uno de los engendros de la pobreza: la corrupción (y habrá que ver todavía ya que el 51 por ciento de la población le cree “poco o nada” al presidente según encuesta de El Financiero). La corrupción es hija de la pobreza porque un ciudadano económicamente débil no tiene defensa en contra de los abusadores de los fondos públicos ni en contra de la codicia privada, es un ente económicamente débil, es un individuo aislado, desorganizado que no tiene herramientas para enfrentar a la corrupción y tiene que resignarse a ella. No se conoce en el mundo ningún país que haya acabado con la corrupción sin, al mismo tiempo, haber procurado una mejora sustancial en la condición económica de su población, así como en su capacidad de organizarse y combatir el flagelo colectivamente. No veo, pues, como se va a acabar la corrupción dejando incólume a la pobreza. Así de que, en los 45 años del Movimiento Antorchista, hay mucho que celebrar, pero la organización tiene que cumplir todavía con su obligación histórica de conquistar una patria más igualitaria, más soberana y más democrática, lo cual no se vislumbra por ninguna parte. Y la va a cumplir.