¿Cuando ya no nos quede, qué?

Perfil y Portada de la Cultura en Nayarit

Por Shantal Contreras

“El miedo que hemos heredado consiente o inconscientemente
nos hace más vulnerables a la manipulación y más proclives a la pasividad.
El miedo también está en la frase <<es lo que hay>>
Clara Valverde Gefael

Para transformar la cultura, primero habría que conocerla y entenderla como lo que es: la expresión de una comunidad, su forma de manifestarse y de interactuar.
Si estamos de acuerdo con esto, entonces la cultura en Nayarit muestra lo que como ciudadanía somos.
Si observamos lo que proyectamos como estado y como comunidad, podemos afirmar que pese a que Nayarit cuenta con un patrimonio cultural de una riqueza deslumbrante, la cultura no goza de buena salud. Un ejemplo de esto lo representa muy bien el reciente cierre de la Biblioteca Pública Central Estatal Everardo Peña Navarro, la más emblemática de la ciudad de Tepic, ubicada en el Parque Alameda desde su inauguración en 1984. El recinto se encontraba en pésimas condiciones debido a la falta de mantenimiento. El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit (CECAN) no se pronunció ante la pérdida material y simbólica que este hecho significa para la sociedad. Tampoco ha hecho ni dicho nada sobre el patrimonio en riesgo del Museo Amado Nervo; como si fuera broma del vate, cada que llueve, la hermana agua se trasmina y cae a borbotones anegando la casa que lo vio nacer.
El asesinato de Margarito Díaz González, guía del pueblo Wixárika, custodio de sus sitios sagrados y defensor de la zona Wirikuta ante la inminente invasión de las mineras canadienses, pasó de noche para las instituciones de cultura, desarrollo social y gran parte de la ciudadanía. Todo Nayarit parece estar amordazado por nada, la voz del pueblo no se alza ante nada.
Aunado a lo anterior, los nayaritas vivimos la amenaza latente de perder nuestros recursos naturales y no los cuidamos, mejor optamos por privatizarlos o llenarlos de basura.
Las banquetas de los poblados nayaritas están sucias, destruidas, invadidas de autos, motos, puestos de comida y mercancías. En la mayoría de las vías públicas no hay suficiente alumbrado, pero sí alta contaminación sonora; en las calles hacemos de todo, menos caminar con seguridad; en ellas se mata con frecuencia atroz a las mujeres y a todas las personas que en nombre del narco se puedan exterminar.
De acuerdo con el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, A.C., en el 2017, Tepic formó parte del listado de las cincuenta ciudades más violentas del mundo; además, este mismo organismo señala que entre enero y mayo de 2017 se abrieron 37 carpetas de investigación sobre asesinatos y que entre enero y mayo de 2018, el número de carpetas aumentó a 172 (https://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx/…/1544-aumenta-la-…).
Nuestra máxima casa de estudios se encuentra en crisis financiera por malos manejos administrativos y, como diría Benedetti, a Nayarit, la apatía social, la corrupción y la violencia lo atraviesan desde el pie hasta el alma.
Este es el contexto cultural donde se desarrolla el arte en Nayarit; sin embargo, si somos capaces de mirar sin maquillaje nuestro ser social, si llamamos a las cosas por su nombre, si nombramos lo que somos sin justificaciones, entonces podremos comenzar a dignificar nuestras prácticas culturales.
Reconocer el estado en el que nos encontramos como sociedad no nos merma la posibilidad de aspirar a ser una comunidad más culta y más armónica, reconocer lo que somos nos ayudaría a focalizar las estrategias para alcanzar el ideal de lo que aspiramos ser. ¿Cuando ya no nos quede qué, nos reconoceremos al margen del Estado? ¿Cuándo?