CRECE ALARMANTEMENTE EL NÚMERO DE INDIGENTES

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

CRECE ALARMANTEMENTE EL NÚMERO DE INDIGENTES
El hecho de andar cotidianamente por las calles del Centro Histórico (CH) de la capital nayarita hace que todo se vuelva común y rutinario; claro que con algunos cambios y matices como cuando quien despacha tras un mostrador ya no es la misma persona de antes o quien está al frente de un puesto ambulante o semi fijo, etcétera; pero por lo regular como casi todo está en su lugar prácticamente nada cambia salvo la gente.

Esta cotidianeidad hace a la mente que de inmediato detecte cuando se mira a un nuevo indigente al que no se había visto por la zona céntrica jamás, pero que ha llegado a ser parte de la multitud de pedigüeños habituales que pululan en el CH.

Y en verdad que es sorprendente cómo ha crecido el número de limosneros y gente que se ve que podría estar afectada de sus facultades mentales que, por lo regular, se mira que es pacífica, pero como dijo El Principito: “uno nunca sabe”, y lo curioso es cómo llegaron al centro de la ciudad, quién los trajo o los llevó al lugar en donde están pidiendo limosna. Porque hay limosneros e indigentes que están en un solo lugar, pero otros andan deambulando por las calles, cafés, restaurantes que no tienen puertas que los contengan para que no entren a la mesa de los comensales a solicitar alguna moneda o un taco, etcétera.

Obviamente que se puede decir que así como llegan, igual desaparecen, pero otros permanecen más tiempo o ya se han hecho parte del paisaje habitual de las céntricas calles como el muchacho al que no le gusta que le regalen camisas o camisetas porque aunque se las pongan al rato ya anda otra vez en puro pantalón corto y con el torso desnudo, cosa que hace pensar a muchos de la tercera edad cómo le harán para no enfermarse porque así sea el clima que haya al parecer nada les afecta.

Sin embargo y a pesar de ya formar parte del paisaje urbano, en realidad algo se debería de hacer por tanta gente en malas condiciones que camina por el CH y otras partes aledañas porque con el frío que hace en estos días más de alguno sí podría enfermar aunque parezcan de plástico y que nada les afecta, porque se han visto pedigüeños e indigentes ya mayores que bien podrían ser afectados por la ola gélida que nos está azotando en estos días.

Ya se ha documentado y dicho hasta la saciedad que hace falta un hospital psiquiátrico no nada más para internar a nuestros enfermos, sino para albergar a tanta gente que se ve mal de sus facultades mentales y que tal vez fueron abandonados por sus familiares o en el mejor de los casos se les escaparon, pero también podría darse el caso de que los fueron a poner ahí precisamente en las calles del CH, porque da el caso que cierto día que me le acerqué a una anciana que anda pidiendo limosna en la Plaza Principal frente a Catedral, por encima de la señora observé que dos individuos estaban atentos mirando a ver qué hacía yo con la doña o que le decía o algo, pero se veía que podrían intervenir en cualquier momento dando la impresión de que estaban cuidando a esa anciana, por lo que esa vez deduje que también posiblemente haya una mafia que se encarga de explotar a muchos de estos limosneros e indigentes, porque tal y como están las cosas en el país, se podría decir que ya todo es posible.

Lo malo de que haya gente manipulada para limosnear es que por unos pierden otros, ya que en determinado momento sí podría haber gente que ocupe pedir por alguna emergencia, pero que ya mucha gente no les cree por haber visto tantas cosas de limosneros que no tienen ninguna necesidad de pedir o como en algunas películas de que resulta que los limosneros tienen grandes casas pero que se disfrazan de pordioseos y ese es su trabajo.

Me tocó estar durante 15 días en la sala de espera de urgencias del ISSSTE y es increíble la cantidad de gente que llega ahí a pedir ayuda por lo regular aduciendo que tienen ahí un enfermo y que son de fuera o que su enfermo falleció y que están solicitando ayuda para poder llevarse su muertito a su lugar de origen. Cuando un señor estaba pidiendo diciendo que era de México y que ocupaba dinero para trasladar el cuerpo de su esposa, una señora le dijo que fuera al Palacio de Gobierno a solicitar ayuda, pero el amigo hizo como que no la oyó, entonces otra señora comentó que dos días atrás lo había visto pidiendo por lo mismo en urgencias del IMSS, y que a poco todavía no había juntado para el traslado. El cuate dio media vuelta y se alejó de ahí, a la mejor para esperar otro momento en que nadie lo reconozca.

Sea pues. Vale.