CON PRECAUCIÓN – UNO DE LA TERCERA EDAD

Sergio Mejía Cano

UNO DE LA TERCERA EDAD
Es común y hasta cierto punto normal que en todos los oficios haya elementos buenos y malos; sin embargo, hasta que nos toca uno malo es cuando por lo regular nos damos cuenta y más si una mala actitud nos afecta en cierta forma y grado.

Mucho se ha hablado y documentado sobre el comportamiento de los conductores del Servicio de Transporte Urbano(STU), en donde resaltan más las malas acciones de ellos que las buenas, aunque también se ha reconocido el buen comportamiento con el que se conducen algunos de los choferes del STU.

Este sábado 17 del presente mes abordo una unidad de la ruta INDECO 1 a espaldas de la Presidencia Municipal a eso de las 18:45 horas, pago con una moneda de cinco pesos diciendo a la vez: uno de la tercera edad, de inmediato el conductor me pide que le muestre mi credencial del Inapam, lo cual es correcto, pues así está establecido. Si no la traía a la mano es que muchas de las veces recurro al criterio del conductor de servicio por aquello de la apariencia, pues mucha gente me ha dicho que si llego a la edad que represento ya es ganancia. Así que le muestro mi credencial de la senectud, y cuando el chofer me da el cambio le exijo mi boleto, a lo que me responde el chofer que no trae boletos, entonces le digo que si es tan correcto cumpliendo con lo establecido me debería dar mi boleto de transportación; pero con una voz fuerte me dice: “sígale y ahorita lo bajo” y algunas palabras inaudible más. Obviamente me ganó la prudencia porque al medir al conductor de inmediato vi que no la haría de seguir con mi alegato, así que calladito me vi más bonito. Así que me senté precisamente a espaldas del conductor y sin hacer ruido alguno. Sanito es mejor.

Detrás de mi subieron otras personas a las que no les dio su boleto respectivo tampoco, pero nadie dijo nada tal vez por haber oído lo que me dijo de que me iba a bajar si le seguía.

En la parada que está por la calle Puebla, entre la calle Bravo y la avenida Victoria, subió otra persona y nanay de boleto. Ya no volvió a subir nadie hasta el cruce de las calles Libertad y Acayapan, en donde abordó una señora que, con el debido respeto, ya aparentaba ser de la tercera edad, esta señora paga su pasaje con un billete de 20 pesos. La señora se sentó en el primer asiento frente a la puerta de acceso esperando su cambio. El chofer en vez de darle su cambio a la señora se dedicó a irle cambiando de música a un estéreo con buen sonido por medio de un aparato que parecía teléfono móvil. El chofer dejó dicho aparato e hizo como que arreglaba la morralla en la marimba y la señora como que hacía el intento de estirar la mano para recibir su cambio y nada; y así con cada movimiento que hacía el conductor, la señora se movía como queriendo extender la mano para recibir su cambio y nada. Me bajé en la colonia INDECO y no vi que le diera su cambio a la señora que siguió su camino cuando yo me apee.
La mayoría de los camiones siguen trayendo la leyenda de “Exija su boleto, hay inspección”, de ahí que un servidor haya incurrido en alguna desavenencia al solicitar mi boleto, porque además, en algunas otras leyendas y hasta el mismo boleto de viaje se lee que ampara y es el seguro del viajero; pero está visto que ahora sigue siendo una práctica común el que no den boleto al pasaje.

Así que en cierta forma me divirtió más eso que me dijo el chofer de que me iba a bajar si le seguía, porque me imaginé liándome a golpes con un joven mucho más alto y corpulento que yo y que me traía como trompo chillador, por lo que decidí tomar el número de la unidad, y al buscarlo discretamente no lo hallaba en la parte delantera hasta que me fijé en la parte superior de la puerta que mostraba el número 322 y al mirar hacia la parte de atrás traía otro número junto con las letras GURB-159. Recojo un boleto que está en el piso y veo que también trae las mismas letras y el mismo número y el folio 054985, un boleto de la Alianza de Camioneros del Municipio de Tepic, A.C. Todo esto desde luego que genera cierta confusión en el usuario porque en caso de un accidente podría haber lío con el usuario si no le dieron su boleto respectivo o porque la unidad trae o muestra dos números muy diferentes.

Todo esto viene a redundar en un mal servicio, no nada más por lo altanero o grosero del chofer, sino por no dar boleto y mostrar dos números a la vez; y faltar la misma línea a su leyenda de decirle al público que exija su boleto porque hay inspección, cosa que disgusta a muchos conductores.
Sea pues. Vale.

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