CON PRECAUCIÓN: LAS VENAS TAPADAS O BLOQUEADAS

Serio Mejía Cano
Este próximo 22 de abril se cumplen 25 años de la tragedia que enlutó a Guadalajara en el vecino estado de Jalisco, un desastre de enormes proporciones originadas por varias explosiones en el Sector Reforma, en donde la calle más dañada fue Gante, pues de acuerdo a lo documentado fue en donde estaban más concentrados los gases que, se dice, originaron esta catástrofe, pues las demás explosiones que hubo posteriormente el mismo día, se podrían atribuir como réplicas pero con menor intensidad.

Se afirma que hay acontecimientos que son inolvidables ya sea por dicha o por infortunio, y obviamente que este día es inolvidable para los familiares de las víctimas que de acuerdo a lo publicado en su momento rebasó las dos centenas, aunque como siempre, hay voces que contradicen la cifra oficial de fallecidos aduciendo que fueron muchas más víctimas; sin embargo, también es imborrables para la mayoría de los tapatíos que vivieron aquellos momentos en alguna forma, hasta de oír y observar los acontecimientos a través de las noticias por televisión.

Se han hecho muchas investigaciones al respecto, y si bien la versión oficial versó sobre derrames de gasolina al drenaje, desde luego las especulaciones hasta el día de hoy no se detienen, porque también existe la versión de que si bien hubo gasolina y otros hidrocarburos vertidos en el drenaje, además de las descargas de talleres y fábricas que utilizan toda clase de solventes, y desechos de otras industrias; así como de los mismos domicilios tanto del entorno al lugar del accidente y más allá, prevalece la idea de que también pudo haber sido determinante el gas metano que producen las heces fecales; y esto porque el colector mayor que corre bajo la calzada Independencia en declive de sur a norte para ir a caer a la barranca de Huentitán y por ende, al río Santiago; y ahí viene para acá toda esa inmundicia. Y este colector se modificó cuando se construyó la línea 2 del tren ligero en su cruce con la avenida Juárez-Javier Mina, pues se tuvo que hacer una especie de sifón, tal y como el tubo de un lavabo para dar paso al tren ligero en ese lugar, por lo que las heces fecales que arrastraba en su momento dicho colector, se fueron amontonando al ser detenido su paso, generando una acumulación de gases que al no tener la salida adecuada, y si había combustible en el drenaje, pues tuvo que tronar irremediablemente, según los expertos.

De hecho, desde poco antes de las explosiones del 22 de abril de 1992 y hasta el día de hoy, persiste un característico olor a drenaje pero muy intenso en esa confluencia de la calzada Independencia y Juárez-Javier Mina, precisamente frente al tempo de San Juan de Dios y el mercado Libertad, también conocido con el mismo nombre del templo.

Ahora con estos días tan soleados que estamos disfrutando en la capital nayarita, y por estar prácticamente secos los drenajes, en varias partes del Centro Histórico (CH) de Tepic, se detectan unos aromas nada agradables, pero esto ya tiene algo de tiempo, tanto así que algunos negocios pusieron puertas de vidrio porque esos malos olores se introducían a los comercios. Y en lo particular, al andar en el CH y oler estos ingratos aromas me llega inevitablemente el triste recuerdo de aquél fatídico 22 de abril de 1992, porque es un olor similar al que se detectaba en la zona siniestrada de Guanatos. Y si tomamos en cuenta que el drenaje de varias de las calles del CH ya tienen muchos año sin mantenimiento, pues es de suponer que como las venas dañadas, los tubos del drenaje del CH y más allá podrían estar taponadas o bloqueadas en algunas partes debido a que por el momento no hay agua de lluvia que arrastre todo lo que se va acumulando en su interior, desde lo que acostumbra a llevar un drenaje así como enormes cantidades de basura que, en caso de interrumpirse su paso, las heces fecales al irse amontonando en determinados puntos podrían acumular más gases y al no tener una salida adecuada no sería muy descabellado pensar que existe un peligro latente de explosión. Pero claro, esto ya lo podrían determinar las autoridades sanitarias conocedoras de estos riesgos.

Hace algunos años se dio a conocer un bisturí eléctrico que al ser estrenado en un país europeo, al estar utilizándolo en el estómago de un paciente, al parecer hubo una chispa y el cuerpo del paciente explotó al hacer contacto esa chispa del bisturí con los gases que contenían los intestinos del infortunado paciente que, se dijo, ya no despertó de la anestesia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *