CON PRECAUCIÓN

Sergio Mejía Cano

UN RECURSO RIDÍCULO E INVEROSÍMIL
No cabe duda que cuando de atacar algo se trata se echa mano de todos los recursos posibles, incluso ridículos y hasta inverosímiles; todo por poner en práctica la máxima de que “el fin justifica los medios”. Lo malo es que debido a la ridiculez en la que caen esos atacantes, ya ni los niños de pecho se asustan con sus petates de muerto.

En días recientes salió la Procuraduría General de la República (PGR) con el cuento de que la “maestra” Elba Esther Gordillo Morales representaba un peligro para la seguridad y la estabilidad del país, algo por demás chusco e hilarante porque en realidad ¿para cuál seguridad y estabilidad? Y además, ¿cuál peligro podría representar una persona que realmente jamás tuvo más poder que el mismo que le daba el sistema? Un sistema que la trató como pañuelo desechable, que cuando ya no le fue útil se deshizo de ella con la mano en la cintura, dando a entender lo que mucha gente intuía desde siempre al igual que pasa con todos los dizque líderes sindicales: que son gigantes con pies de barro; y eso de gigantes se los hacen creer los mismos que los pusieron como líderes, así como a sus aparentes seguidores que de eso nada muestran a la hora de la verdad.

Por supuesto que ha habido líderes sindicales que han sido piedras lastimosas en el zapato de la bota gubernamental, piedras tan incómodas que, para ya no sentir un dolor intenso, los gobernantes en turno se dieron a la tarea de generar piedras inocuas creadas del material que fuera pero maleables , a modo de que se acomodaran al mande usted gubernamental otorgándoles poder y decisión de administrar los dineros ad libitum, pero con la condición de que si se llegaran a ocupar los recursos económicos en manos de esos líderes sindicales moldeables, de inmediato procedieran de acuerdo a esa ley no escrita por la que los habían puesto en esos cargos de dirigentes sindicales.

Obviamente que podría haber gente que se crea toda esta patraña generada por la PGR en cuanto a que doña Elba Esther es un peligro latente, quizás debido a lo poco politizada que esté o que pertenezca a las nuevas generaciones cuyos ancestros jamás platicaron sobre el acontecer político y nacional por no interesarles el tema y si les interesó en algún modo a esos ancestros de estas nuevas generaciones que nada más quieren saber de camionetas con estéreos y botes de cerveza, precisamente por eso, estas nuevas generaciones no hicieron caso a las pláticas de sus ancestros y de ahí que se dejen engañar fácilmente con los malos cuentos como el chupacabras, la influenza y desde luego, con lo mortal que resultaría la exlideresa del magisterio.

Si en verdad doña Elba Esther Gordillo Morales hubiese tenido un poder real como lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), su fuerza se hubiera hecho manifiesta el día en que la apresaron, porque esa fuerza se habría notado con manifestaciones de protesta por su detención, marchas, bloqueos, cierres de escuelas y posiblemente hasta inmolaciones ante las puertas de la Secretaría de Educación Pública y de la de Gobernación y tal vez hasta enfrente de Los Pinos exigiendo la libertad de su lideresa; pero no fue así, ya que se detuvo a la maestra y todo como si nada, todo siguió igual y quien pasó a ocupar su lugar fue su segundo en el mando que no dijo ni pío, dejando correr el agua y permitiendo que el gobierno federal hiciera lo que quisiera con el magisterio sin decir esta boca es mía en defensa de los intereses de sus supuestos representados. De haber sido apoyada férreamente la señora Gordillo Morales por los miembros del SNTE, otro gallo cantaría, y las marchas y plantones tal vez ahí seguirían, pero no, nada de eso sucedió, lo que da a entender que poder, lo que se dice poder y liderazgo frente a sus representados era ficticio y nada más, porque nadie movió un dedo en defensa de su supuesta lideresa. ¿Que detuvieron a la maestra Elba Esther? Pues fíjate qué suave. Que le vaya bien.

Así que basta con recordar que no pasó nada de nada o que haya sido relevante o significativo a la hora de su aprehensión, por lo que si nadie levantó la voz en su defensa aquella vez, menos lo hará hoy en día en que quedó demostrado que el aparente poder que ostentaba la maestra era puro oropel prestado por el sistema gobernante para tener esa figura decorativa a modo y así poder tener controlado a uno de los sindicatos más grandes del país; y sin embargo, con su encarcelamiento quedó demostrado que no era nadie en verdad.
Sea pues. Vale.

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