Atajasolaces me llaman

Shantal Contreras

Destruir el temor del esclavo y la falsedad del amo es lo que defino como crítica.
Heriberto Yépez

Existen personas a las que les resulta sencillo deducir que la crítica es un ejercicio ocioso de destrucción, por lo tanto, quien la ejerce es un ser carente de escrúpulos, de valores, una persona maledicente, dolosa y vengativa. Quizá, como en el “Ciempiés” de Juan Gelman, no se han detenido a pensar, entre otras cosas, en cuál es la diferencia entre la maledicencia y la crítica.

Muchas personas viven en la subjetividad burguesa, como diría Kant, utilizan la razón solo para criticar abstracciones, les está prohibido cuestionar las instituciones y los actos de autoridad.

En la crítica institucional, la libertad solo existe para las personas que aceptan que las acciones del Estado no se cuestionan. Son ciempiés gobernables.

¿Por qué antes de escribirme comentarios como: “Debo decir que espero leer algún día una crítica constructiva hacia los institutos de cultura (cuando lo ameriten claro está)”, no se preguntan?: ¿Por qué mi amiga la directora de… no hizo examen de oposición para obtener el cargo, si la mayoría de los creadores y gestores culturales de Nayarit están desempleados? ¿Es humanamente posible y jurídicamente legal que una persona pueda desempeñar dos cargos de tiempo completo? ¿Por qué si existe un cuerpo de leyes que regula la cultura, las autoridades lo violan? ¿Por qué me atrevo a afirmar que quien utiliza el conocimiento para desvelar la impunidad con la que se administran las instituciones públicas, es maledicente? ¿Por qué digo que informar de manera seria y fundada las acciones que se ejecutan fuera de la ley no abona al desarrollo cultural de una comunidad?

¿Por qué antes de escribirme, heridos en lo más hondo de su sensibilidad burguesa:
“No basta con entregar instalaciones, toda operación requiere un presupuesto mínimo para funcionar, empezando por el humano”. “Un ejemplo puedes ser bella vista que recientemente abrió sus puertas y talleres, donde tengo algunos amigos que laboran y conozco un poco su funcionamiento. Porque conozco la situación sé que por más voluntad que pueda haber en un puesto directivo, si no hay queso para las enchiladas pues no se hace la machaca. Y quien siempre dará la cara ante los problemas muchas veces es quien está atado de manos”, mejor levantan primero una de sus cien patitas?

Ejemplo de levantamiento de extremidades:
-Patita 100 ¿Qué es lo lamentable para la sociedad nayarita?

-Que después de 10 años de gestiones la Ex Fábrica Textil de Bellavista haya obtenido recursos federales para operar como un centro de estudios superiores en artes escénicas, de impacto nacional y regional, y haya abierto sus puertas como una escuela de iniciación artística, que no atiende ni siquiera las necesidades de una tercera parte de los municipios de Nayarit;

-Que las vacantes de cultura no se concursen;

-Que los cargos de cultura se otorguen a amigos y familiares de la cúpula del poder, en lugar de ser ocupados por los miembros de la comunidad con mayor experiencia y perfil adecuado.

-Que justifiquemos la incompetencia de los servidores públicos victimizándolos con argumentos como: Pobres, no les dan recursos, cómo se le ocurre a la gente exigir que hagan bien su trabajo.

-Patita 99: ¿La crítica es una forma de no ser tan gobernables?

-Patita 98: ¿Utilizar el conocimiento para cuestionar a la autoridad, puede ser una alternativa ante el régimen de dominio?

-Patita 97: ¿Es la crítica una acción para formar y luchar por una producción de saber más amplia y profunda?

-Patita 96: ¿Me cae mal porque no cuenta chistes, porque no acaricia egos o porque desestabiliza mi confort, mi privilegio?

-Patita 95: ¿Será que los críticos son considerados por la élite cultural como atajasolaces porque utilizan, como diría Foucault, la crítica como voluntad de no ser gobernados de esta manera, a este precio?

-Patita 94: ¿Si levanto una a una mis patitas, y suspendo el juicio, quizá Nayarit comience a caminar?

-Patita…

Gracias ciempiés por las preguntas que me abres.