Periodico Express de Nayarit
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Desde el cerrito de la cueva

2017 / 01 / 26

Ahuacatlán//Francisco J. Nieves

Construida durante el período de Agustín Aguilar, la escalinata del Cerrito de la Cruz se ha convertido en una inmejorable opción para la práctica del ejercicio cotidiano; aunque también ha sido refugio de malvivientes o jóvenes que buscan la soledad para ejercer acciones degradantes.

Sobre esa majestuosa colina que se alza imponente hacia el lado sur de la ciudad -justamente al sector contrario del Volcán El Ceboruco-, se observa diariamente el “ir y venir” de los jóvenes o adultos, bajando o subiendo los cerca de 500 escalones, construidos a través de las donaciones que sobre el particular hizo gente de la iniciativa pública y privada.

Hombres o mujeres encascados en sus shorts, pants o ropa “normal” acostumbran desplazarse hasta la cima una, dos o más veces, como una forma de ejercitar sus músculos y mejorar su condición física.

A la escalinata del Cerrito de la Cruz se le conocía anteriormente como el “Cerrito de la Cueva”; esto es debido precisamente a una misteriosa cueva que se localiza a escasos seis metros de la pequeña Capilla que se observa en la cúspide, en línea descendente.

Sobre esa cueva se cuecen decenas de leyendas, como aquella que dice que se aparece un Diablo, muy diferente al que nos describe la fantasía…. Un diablo de color blanco, cuernos anaranjados, ojos rojos y cola esponjada… o como aquella que contaban nuestros abuelos y en la que se decía que en su interior habitaban unos duendecillos demasiado traviesos, al grado de desaparecer hasta niños.

En fin; el cerro de la Escalinata, desde su construcción ha sido uno de los sitios más visitados por los jóvenes y adultos, principalmente los primeros, pues además de ser apta para el ejercicio, desde lo alto se observa un hermoso panorama que bien pueden utilizar los poetas…

Sin embargo, tal y como decíamos al principio, también es el punto de encuentro de muchos jovencitos que se dedican a la malvivencia; a veces para embriagarse o drogarse… o para cometer actos inmorales “al aire libre”.