AMOR NEGATIVO

LAPSUS
Sergio Rodríguez Bonilla

AMOR NEGATIVO
¿Te has sentido alguna vez temeroso de que no te amen, o te dejen de querer por algo que hiciste o dejaste de hacer?

¿Has amenazado a otro con dejarlo de amar o querer si no hacia tal o cual cosa?

¿Has pedido o aceptado dar “pruebas de amor”?

¿Pones condiciones para amar: “Te quiero si me das… Si eres como yo espero, porque te quiero… Para quererte debes… Porque te quiero me sacrifico o espero que te sacrifiques por mí…?

¿Usas la culpa o te culpas si el otro o tú hacen las cosas distinta a…?

Si contestas que sí a alguna de estas preguntas, eres también víctima y victimario del Amor Negativo.

El concepto de Amor Negativo es hacer cosas negativas en nombre del amor. Es un chantaje emocional permanente, donde se ponen condiciones para amar y se amenaza con dejar de hacerlo si el otro o uno no cumple con esas condiciones o expectativas. Hay distintas formas en que esto se concreta:
-Porque te amo te maltrato o soy duro o sobre exigente o hipercrítico contigo, “lo hago por tu bien”, “te castigo por tu bien”.

-Porque te amo no te pongo límites, y te dejo dañarte o dañarme.

-Porque te amo te sobreprotejo y te invalido en tus posibilidades.

-Porque te amo me sacrifico por ti y luego te lo cobro o te lo recrimino.

-Porque te amo te lleno de regalos o servicios para que me tengas que amar.

-Porque te amo te pido que satisfagas mis expectativas, que seas como yo quiero que seas.

Y así porque te amo te postergo, te abandono o te rechazo, porque no se cumplen las condiciones, o para cumplirlas: “no estoy porque trabajo para darte lo mejor”, “te postergo para que estés orgulloso de mí”, “te dejo solo para ser exitoso como te prometí”, “para que podamos comprar lo que te gusta, por el status, etc.”

Es un trabajo, es algo a conquistar, que no se entrega ni se da fácilmente, pero sí se puede retirar si el otro no cumple con las condiciones… Parece convertirse en una mercadería muy especial y rara, no abunda, ni es un derecho natural, y no bien lo conseguimos tememos perderlo.

Sin embargo, todos deseamos sentirnos queridos, amados, pero pocos sienten que esto abunda en sus vidas y que son dignos de amor sin condiciones… Las problemáticas de la autoestima son las distintas formas de sentirse indigno del amor, en sus diferentes graduaciones. La vergüenza, la culpa, los problemas con la intimidad y la entrega son vivencias que expresan este Síndrome del Amor Negativo.

Es la causa de la desunión, los conflictos, la soledad, la destrucción y el resentimiento humano, de las guerras y del dominio de unos sobre otros.

Si no estás en la vida como deseaste, el Amor Negativo ha hecho sus estragos en tu vida. Instalado en nuestro mundo emocional, este paradigma o modelo de vida, se mueve más rápido y se proyecta en nuestro mundo más rápido que nuestras mejores intenciones intelectuales, que nuestra voluntad. Se expresa en el tono, en la mirada, en la actitud corporal, y dispara cargas emocionales inadecuadas a las situaciones. Coloca anteojos que nos desfiguran la percepción, en particular si hay afecto en la situación o con los otros. Más amamos, más se dispara. Más deseamos algo para nosotros, más se pone en acción. Es la causa de que hayas fracasado en muchas promesas de cambio, ya que tiende a la reproducción de patrones de conducta y a que se afirmen con el paso de los años. Limita nuestras posibilidades, a la medida del Amor Negativo que tenemos, más deseamos algo, más lo coartará.

¿Cuántas veces llegaste a casa y te descargaste con los que más amas? ¿Cuántas veces postergaste al otro una caricia, un consuelo, una presencia que el otro necesitaba, o tú mismo, en nombre de tu trabajo u otros compromisos, o ni siquiera sabes por qué, pero fuiste negligente, abandonaste, rechazaste espacios de amor real. Es una lógica ilógica, en nombre del amor a uno mismo y a los otros generamos desamor, carencia, rechazo o abandono.

Lo más grave de esta grabación emocional inconsciente, es que define el límite de amor a uno mismo, o dicho de otra manera, cuánto merecemos ser amados, en primera instancia por uno mismo. La persona permite y propone sus posibilidades en la vida, en función de esta vivencia de merecer o no merecer. Y propondrá a los demás, desde su simpatía o antipatía, desde su distancia o cercanía, desde su apertura o su cerramiento al encuentro, desde su confianza o desconfianza en el otro, quiénes y qué se le acercarán y permanecerán. Abriendo caminos o cerrándolos. Viéndolos o ignorándolos, y así sembrará en su vida, para luego llamar a la cosecha magra o abundante, destino.

La dependencia con la reacción del otro para definir cuánto uno merece ya se ha constituido y permanecerá intocable para el resto de la vida si no es revisado, limitando y saboteando nuestros mejores sueños, con creencias que justificarán esto que no recordamos intelectualmente, pero que está vivo en nuestro mundo psíquico, del que quedamos parcial o totalmente desconectados y que es el camino de acceso a nuestro ser, a nuestro sentido de la vida.

¿Te llegaste a sentir identificado con algo de lo que se acaba de mencionar en el texto? Posiblemente sea buen momento para que lo analicemos y encontremos la causa que lo está generando.

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Psicólogo/Psicoanalista
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