AMBICIÓN DESMEDIDA

Rafael Morales D.

La ambición desmedida de los concesionarios del transporte público quedó evidenciada por su pretensión de aumentar las tarifas a 10 pesos, lo que ha generado airadas protestas, principalmente del dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Autónoma de Nayarit (FEUAN), Aarón Verduzco Beltrán, pues este sector sería uno de los más afectados con una medida de esta naturaleza.

En ese sentido y ante la amenaza lanzada por Ezequiel Llamas Alvarado, uno de los dirigentes del transporte público, de aumentar unilateralmente el precio, el líder de la FEUAN expresó que “…con el respaldo de la comunidad estudiantil, nos vamos a defender con la ley en la mano”. Agregó que “ha sido mucho tiempo de espera para dignificar la movilidad de la ciudad, de ver aumentos de precios con la esperanza de un mejor servicio al estudiante, lo que sólo queda en promesas”, y remató con las siguientes palabras: “emprendamos los usuarios un movimiento para romper este círculo eterno de resoluciones a medias. La razón la tiene la ciudadanía”.

Habrá que ver cuál es la reacción de la Secretaría General de Gobierno, a través de la Comisión Técnica del Transporte, sobre este asunto que podría convertirse en un gran conflicto social de concretarse la amenaza de los transportistas, quienes no han cumplido los compromisos que asumieron al autorizarles el último incremento en la tarifa, pues el servicio que proporcionan es pésimo y, además, obligan a los choferes a trabajar en condiciones leoninas, sin las prestaciones que establece la Ley Federal del
Trabajo y, por si esto fuera poco, a pagar un porcentaje del costo del diésel, lo que convierte a los concesionarios en sátrapas que explotan sin ningún rubor a sus trabajadores y todavía tienen la osadía de desafiar al Gobierno del Estado y poner en riesgo la estabilidad social, pues las precarias condiciones económicas de la mayoría de los usuarios traerían consecuencias imprevisibles, como manifestaciones y posibles enfrenamientos entre usuarios y transportistas.
Si bien es cierto que los insumos para el mantenimiento y la operación del transporte público han incrementado sus costos, no se justifica el incremento desproporcionado en la tarifa que pretenden los concesionarios y mucho menos implica un mal negocio, pues si lo fuera, por elemental sentido común ya lo hubieran dejado, lo que sucede en realidad es que la voracidad de los concesionarios es insaciable, como ha quedado demostrado en múltiples ocasiones.
Ahora corresponde a la Secretaría General de Gobierno mediar en el conflicto y encontrar una solución que satisfaga a usuarios y transportistas, lo que permitirá conocer la capacidad del titular de esta dependencia, Antonio Serrano Guzmán, para desactivar potenciales problemas sociales. Ojalá y no resulte igual que su antecesor, quien en vez de resolverlos, los agravaba. Asimismo, se sabrá si el Gobernador tiene la voluntad de acabar con las tropelías de Ezequiel Llamas Alvarado y su pandilla, pues todavía se recuerda su frase: “Nadie por encima de la ley”, y este sujeto lo hace de manera sistemática con sus trabajadores.