Rosamorada una comunidad que lucha

Por Shantal Contreras

En la región norte de Nayarit está la tierra de las clavellinas, Rosamorada. En este municipio, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, la población disminuye significativamente desde 1980. El olvido histórico en que los mantiene el Estado ha obligado a los pobladores a migrar en busca de mejores oportunidades económicas, educativas y sociales. De las familias que decidieron quedarse o volvieron después de unos años de habitar otros paisajes, se desprende esta historia.
No sé exactamente cuándo sucedió pero sé que sucedió porque lo he vivido. Al ver que las autoridades poco o nada hacen por cuidar, fortalecer, difundir y desarrollar la cultura, un grupo de rosamoradences comenzaron a reunirse para reflexionar sobre su calidad de vida y la manera en que podían contribuir para mejorarla. De las reuniones comenzaron a surgir acciones y de éstas, un sentido de pertenencia más claro y hondo. Por ejemplo, en el año 2014, las autoridades decidieron desmantelar un pequeño museo que contaba parte de la historia de Rosamorada a través de piezas arqueológicas; en su lugar, habilitaron el Centro de Lectura “Nunutzi”, el cual contaba con un acervo físico de 900 libros y uno digital de 600 títulos, instalados en tabletas: http://www.elsoldenayarit.mx/cultura/29167-rosamorada-cuenta-con-nuevo-centro-de-lectura-infantil. Rosamorada perdió su museo y gran parte de las piezas que contenía. El centro de lectura no atendió a la niñez, ni desarrolló los talleres y actividades prometidas de fomento a la lectura. Hasta la fecha, el Centro del Lectura “Nunutzi” sigue en el abandono. De atentados como este, surge la Junta Vecinal Pro-Conservación y Difusión del Patrimonio Histórico, Cultural y Arqueológico. Esta junta vecinal ha comenzado a hacer lo que las autoridades estatales y municipales de cultura no han hecho desde sus posiciones de poder.
César Delgado Martínez, escritor, periodista, investigador de danza y promotor cultural, decidió regresar a Rosamorada y abrir las puertas de “La Casa de los Almendros”, su casa. Desde “La Casa de los Almendros”, el rosamoradence Martínez Delgado, comparte de manera permanente sus conocimientos y sus recursos económicos con la comunidad. Cabe destacar que César Delgado Martínez, durante toda su vida ha sido un promotor incansable no sólo de la danza en nuestro país, sino de la cultura nayarita. La que escribe, estudió con él periodismo cultural, al lado de otros jóvenes hace algunos años; ha participado en presentaciones editoriales fuera del estado por invitación suya y he completado algunas de mis investigaciones, gracias a la generosidad de César, al compartirme su conocimiento. Por invitación suya, también volví a Rosamorada y comprobé, llena de asombro, la calidad y el compromiso con los que Delgado Martínez, la junta vecinal, el comisariado ejidal, el párroco y un puñado de vecinos trabajan por y para la cultura de su municipio. La casa de la cultura mantiene las puertas cerradas desde hace años, mientras estos hombres y mujeres abren las puertas de su corazón para regocijo del pueblo.
Hace algunos meses, el presidente municipal de Rosamorada, Juan Gregorio Ramírez, alias “El compa Goyo”, anunció que construiría una cancha de usos múltiples en el único parque para la recreación infantil con el que cuenta dicho municipio. El Parque Infantil Diana Laura Colosio, se encuentra sobre la Avenida Insurgentes, ingreso principal a Rosamorada. ¿Será acaso ese el motivo por el que las autoridades decidieron construir ahí y no en alguno de los otros predios que el ejido a donado para la sana recreación de los habitantes?
César Delgado Martínez, el comisariado ejidal, la junta vecinal y más de 200 rosamoradences, han tratado de convencer de manera respetuosa y pacífica al presidente municipal de Rosamorada para que construya la cancha de usos múltiples en una colonia más desfavorecida, como lo es la colonia “Lajitas”, en donde también existe un terreno donado por el ejido para la recreación deportiva. El parque infantil no sólo es el único espacio pensado y diseñado para que la niñez de Rosamorada juegue de manera sana y segura, también es un espacio con una alta carga simbólica para los pobladores, pues muchos crecieron jugando en ese parque, en el que ahora juegan sus hijos o los hijos de sus hijos.
Parece que “El compa Goyo” olvida que los espacios públicos son sagrados, porque en ellos la comunidad teje sus lazos y su sentido de pertenencia. La ciudadanía que defiende el Parque Infantil Diana Laura Colosio, lo hace desde el conocimiento y la paz; han recorrido las calles del pueblo para entregarle a los habitantes un tríptico que contiene los planos de la obra y los motivos por los que no se debe permitir la destrucción del parque; les han mostrado a sus coterráneos las cartas respetuosas que le escriben al presidente municipal solicitándole que respete la voluntad del ejido, legítimo dueño del terreno donde quiere construir la cancha de usos múltiples; también han pedido que se respete el derecho de la niñez a contar con espacios que les permitan la sana y segura recreación; y le han solicitado que construya la cancha en una de las colonias más desprotegidas de Rosamorada, donde una obra como esa podría coadyuvar a disminuir los problemas de drogadicción que vive el municipio. Este grupo de hombres y mujeres han recorrido las calles varios domingos para invitar, casa por casa, a los vecinos a hacer actividades recreativas y culturales en el espacio, que en nombre de la modernidad pretenden arrebatarles. Esta ciudadanía responsable, ha tratado de entablar un diálogo con las autoridades, pero éstas no sólo carecen de capacidad de escucha, sino que además actúan de manera dolosa y extraoficial para hostigar e insultar a la población que no está dispuesta a perder los espacios públicos que los configuran y les otorgan sentido.
Este domingo 5 de agosto, la ciudadanía que defiende el jardín, invirtiendo su dinero, su tiempo, su conocimiento y su amor para preservar un bien común, volvió a darse cita en el Parque Infantil Diana Laura Colosio.
Cada vez, su lucha cobra más fuerza, pues este domingo, decenas de familias disfrutaron los juegos y las actividades culturales que programaron. Se sumó a este esfuerzo el teatrista Alonso Apolinar Ensaldo, quien contó cuentos para gozo de chicos y grandes. Ojalá, en breve, se sumen a la defensa de este espacio público, otros creadores y hacedores de cultura. Ojalá que también se sumen instituciones como el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit y la Comisión de Educación y Cultura del Congreso del Estado de Nayarit, pues nuestros municipios requieren de su atención y respaldo. Hace ya varios meses, sino es que años, que César Delgado Martínez ha venido denunciando en redes sociales el menoscabo cultural del que está siendo objeto la tierra de las clavellinas.
Es tiempo que autoridades y servidores públicos demuestren su compromiso con la cultura.